Sentir, luchar, vencer ... podemos

lunes, marzo 26, 2007

ONUNISTÁN



El fundamentalismo islámico es la ideología impulsora de los terroristas globales. Tristemente, no existe ninguna voz musulmana influyente con la voluntad y el poder para desplazar la atención del mundo musulmán hacia purgarse de las tendencias bárbaras que surgen del oscuro dogma de islam reaccionario. Vemos regularmente paroxismos de ira dirigidos contra Occidente por todo el mundo musulmán. Reaccionan a viñetas satíricas, a un discurso crítico del Papa Benedicto XVI, o a cualquier otro roce verbal que se atreva a cuestionar la naturaleza pacífica del islam. ¿Pero dónde estaba el estallido de ira de cualquier clérigo musulmán influyente, líder político, o de las masas musulmanas contra los terroristas suicida sunníes que se cobraban la vida de 118 peregrinos chi’íes la semana pasada, incluyendo mujeres y niños inocentes? Como viene siendo usual, no hubo ninguno.

Los pocos reformistas musulmanes valientes que se atreven a condenar lo que salió mal en el mundo musulmán son ignorados rutinariamente. Por ejemplo, una “cumbre” de musulmanes “seculares” descritos como intelectuales celebrada en Florida la semana pasada para denunciar la tiranía de la ortodoxia musulmana no recibió virtualmente cobertura ninguna en la prensa relevante. Los izquierdistas seculares de Occidente desprecian tales críticas como falsos elogios a los valores occidentales. Están seguros de la diversidad cultural en sí misma y de la equivalencia moral, incluso si se da entre una visión del mundo que utiliza la religión para justificar a los terroristas suicida y la explotación de la mujer, y una visión del mundo que enfatiza el valor de la vida del inocente y la igualdad de derechos de todos los individuos a vivir en libertad. Por su parte, los reaccionarios que dominan los centros del poder en el mundo musulmán, como era de esperar, han ignorado lo que los reformistas musulmanes tenían que decir. En la práctica, hace tres años se decretaba una fatwa justificando el asesinato de los intelectuales musulmanes como apóstatas, y hasta donde sabemos, continúa en vigor.

La Organización de la Conferencia Islámica (OIC), con un peso de 57 países musulmanes chi’íes y sunníes y radicada en Arabia Saudí, simula representar “la voz moderada” del islam ante el mundo, pero en realidad es una fachada para la propaganda islámica. Es el segundo mayor grupo intergubernamental del mundo después de Naciones Unidas, donde tiene estatus oficial de observador en base reciproca. Aparte de algunos llamamientos generales a poner fin a la violencia sectaria en Irak y las condenas del terrorismo en abstracto, la OIC permanece silenciosa en materia de achacar la culpa de la masacre de peregrinos musulmanes inocentes a donde reside — en otros musulmanes. En su lugar, la OIC dedica la mayor parte de sus energías a condenar a Occidente por difamar el islam cuando quiera que el terrorismo aparezca vinculado en cualquier sentido a los practicantes de su religión.

En Naciones Unidas, los estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica votan normalmente al unísono, controlando alrededor del 30% de los votos totales en la Asamblea General. Mientras que como grupo sufragan menos del 3% del presupuesto anual regular de Naciones Unidas, han logrado ejercer una cantidad desbordante de influencia sobre la Asamblea General y sus entidades filiales en materia de cómo trata la ONU temas como Palestina, el terrorismo o los derechos humanos. El siguiente punto de su agenda es un escaño permanente para el islam en el Consejo de Seguridad. Irán ya ha sido designado como el candidato predilecto de la OIC para la elección al Consejo de Seguridad en el 2008. A sus ojos, la amenaza del presidente iraní de aniquilar a otro estado miembro no descalifica a Irán de representar el islam en la entidad legisladora de la ONU que se supone encargada de proteger la paz y la seguridad.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que los miembros de la OIC controlan tanto directa como indirectamente a través de sus aliados ideológicos, selecciona a Israel para una andanada de violaciones de los derechos humanos anunciadas a los cuatro vientos. Al menos seis entidades de la ONU dedican tiempo considerable a los temas palestinos, vomitando un torrente de resoluciones e investigaciones encaminadas a vilificar a Israel.

Los miembros de la OIC han tenido éxito en la ONU redefiniendo el terrorismo de manera que excluya actos cometidos por terroristas suicida, de quienes se dice son guerrilleros de la libertad se resisten “la ocupación” occidental o sionista.

Con su representante elegido a dedo de Bahrain, que salió elegida presidente de la sesión actual de la Asamblea General, los miembros de la OIC también continúan ejerciendo presión con sus demandas para la aprobación de una resolución que criminaliza el insulto a su religión. Están camino de alcanzar su objetivo con la aprobación el año pasado de su borrador Combatir la difamación de religiones, por el tercer comité de la Asamblea General. Esa resolución enfatiza que el derecho a la libertad de expresión debe ejercerse dentro de limitaciones prescritas por ley.

En pocas palabras, el bloque de la Organización de la Conferencia Islámica ha sido capaz de manipular la maquinaria de la ONU para volver el vocabulario occidental liberal de racismo, opresión, genocidio, tolerancia y multiculturalismo contra los críticos del islam reaccionario. En la práctica, mientras nuestros campus izquierdistas seculares se han convertido en escenarios de la propaganda islamista, la ONU se ha convertido en el medio predilecto de los islamistas para interpretar su drama conspiratorio de crímenes sionistas y occidentales imaginarios contra ellos. Es la secuela de Los protocolos de los sabios de Sión, el volumen ruso falsificado que pretendía describir un complot judío para lograr el dominio mundial y en el que aún se cree en muchas partes del mundo musulmán, Oriente Medio en particular. El sionista Israel y su protector, Estados Unidos, son atacados en la ONU como archivillanos que conspiran para tomar el control del mundo. Los defensores de la fe islámica son retratados como salvadores, que luchan contra la conspiración sionista y por los derechos de los pobres palestinos y demás víctimas de la opresión de inspiración occidental para resistir a sus opresores por cualquier medio disponible, violencia incluida.

El antídoto, según lo prescrito por los islamistas, es el triunfo eventual de la sharia sobre los valores occidentales, para convertirse en la base de reinterpretación de la Carta de la ONU y tratados de derechos humanos con el fin de que encajen dentro del marco de la ley islámica divina. Los islamistas elevarán victoriosamente su creciente lunar sobre el cuartel general de Naciones Unidas, que a juzgar por todos los propósitos e intenciones deberían ser rebautizadas como ONU-nistán.

Éste bien podría ser el camino hacia el que se dirige la ONU con el tiempo a menos que las democracias occidentales que componen la minoría de los miembros de la ONU hoy despierten y contraataquen con el apoyo claro del Secretario General Ban Ki-moon. Uno espera que el nuevo Secretario General demuestre ser más independiente que Kofi Annán, que se convirtió en la marioneta de los islamistas. Los primeros signos son confusos. Ban Ki-moon sí condenó firmemente la masacre de los peregrinos chi’íes. Ha adoptado una postura más positiva hacia Israel que Annán, y condenar abiertamente a Irán por su retórica sobre el Holocausto y su llamamiento a erradicar a Israel se han convertido en las primeras órdenes al asumir el cargo. Estaba previsto que se reuniera con representantes de la OIC la semana pasada en Nueva York, pero el resultado de las conversaciones ha sido hasta la fecha mantenido en secreto. Mientras tanto, los burócratas de la ONU continúan como siempre trabajando por maquillar a los islamistas. Por ejemplo, en la reunión anual de este año de la Comisión del Estatus de la Mujer, la sugerencia de la delegación americana de un panel sobre el tema “Violaciones en masa en Burma y Sudán aprobadas por el estado” fue rechazada. Un consejero veterano de Ban Ki-moon solicitó que la delegación americana desplazase cualquier panel así fuera de la ONU. El director en funciones de la División para el Avance de la Mujer se opuso a la idea del panel desde el principio porque “sería percibido como ofensivo para los estados miembros mencionados”.

Si los miembros de la Organización de la Conferencia Islámica quieren alguna influencia significativa en la entidad mundial, entonces deberían pagar en consecuencia por el privilegio en lugar de seguir trabajando a costa de otros. Si no, entonces su voto colectivo en la Asamblea General debería ser calculado para que refleje su contribución relativa al presupuesto regular de la ONU. Solamente entonces, Estados Unidos y un puñado de otras democracias que mantienen a flote financieramente la ONU podrán evitar que las cosas se salgan de madre. También deberíamos apoyar la intrigante propuesta de un grupo conocido como Musulmanes libres contra el terrorismo de hacer que el Consejo de Seguridad de la ONU monte un tribunal especial para el propósito de procesar a los clérigos o demás líderes religiosos que decreten fatwas calculadas para incitar a la violencia.

Desafortunadamente, Estados Unidos tendrá pocos partidarios en esta batalla por lo poco que queda del alma de Naciones Unidas. La mayor parte de nuestros aliados europeos tiene demasiado miedo a los islamistas o están demasiado hipotecados económicamente con ellos como para adoptar una postura moral. En la práctica, algunos corren peligro de ser sometidos por sus propias poblaciones musulmanas enormes que han explotado los sistemas políticos liberales y sociales de sus anfitriones para fomentar los problemas — las mismas tácticas que los islamistas están utilizando en la ONU.

Sin una verdadera reforma pronto que restaure algún atisbo de cordura en Turtle Bay, deberíamos suspender nuestras relaciones de una tacada con ONU-nistán e intentar empezar de nuevo con una nueva organización de estados democráticos con mentalidad similar.

Autor: Joseph Klein
GEES (Publicado originalmente en FrontPageMagazine.com, 12 de marzo de 2007)
http://noti.hebreos.net/

Israel, USA y cualquier país civilizado hace mucho que debieron abandonar la ONU, dejando así de mantener con nuestros impuestos a tanto burócrata inútil y de sufragar los gastos de tiranos y terroristas.
La larga mano del islamismo llega lejos, es un cáncer que se extiende pudriéndolo todo. Aprovechándose del autoodio que tan extendido está entre la progresía occidental.

Veamos lo que dijo Saramago acerca de las viñetas sobre Mahoma:

Y comprobemos lo que ha dicho ahora sobre el libro de fotos más o menos pornos relacionado con el catolicismo:

Defiende la "sumisión" al chantaje islamofascista. No podemos extrañarnos de eso. Como tampoco de que defienda el ataque a los católicos. Las dos cosas juntas chirrían bastante pero tampoco es nada nuevo. Ya sabemos de sobra cuales son sus opiniones sobre Israel y los judíos. Un nazi es un nazi, se vista como se vista.
Lo peor es que este tiparraco es un digno representante de lo que representa: una sociedad occidental aborregada, sumisa con quien puede "hacerle pupa", prepotente con quien sabe que no le causará ningún mal por ello, indiferente con los "invisibles" (lease Sudán, Ruanda, ...).
Los islamistas han sabido explotar esa vena derrotista tan extendida, sobre todo en eurabia, monopolizando el concepto de civilización. Con el carajote de Zapatero le ha dado resultado, aunque eso tampoco era tan difícil.

Muy ilustrativa es la siguiente entrevista de Dolores Martínez:

  • La cruzada del fundamentalismo islámico

  • Hay muchas civilizaciones además del Islam y Occidente y no todas son igualmente valiosas, como es obvio. Pero si eliminamos la carga normativa del complejo concepto de «civilización», y lo reducimos a grandes familias culturales hay una civilización sínica u oriental, otra del inmenso subcontinente indio y al menos otra africana, aparte, por supuesto, de la occidental (que incluye América Latina, en contra de lo que piensa Huntington).Pues bien, Japón se occidentalizó hace siglo y medio y le han seguido numerosos países asiáticos, incluido China. Otro tanto ocurre con la India. Y desde luego no hay conflicto de civilizaciones con o en África.En ninguno de estos sitios hay anti-occidentalismo ni «regreso de los Dioses», como sí ocurre en el islam. De modo que la pregunta no es qué pasa con las civilizaciones, sino qué pasa con el Islam que no pasa con otras.

    Cada vez está más claro que nos vemos en una situación en la que estamos
    perdiendo el choque de civilizaciones


    Gracias a Defensa (http://endefensadeoccidente.blogia.com/)
    y Monmar (http://alianzacivilizaciones.blogspot.com/)

    Actualización:
    Discurso de Hillel Neuer, Director de
    UN Watch, azotando a la malograda Comisión de Derechos Humanos de la ONU por su enfermiza obsesión con Israel. Luis I. Gómez ha traducido el discurso en su blog.
    (Vídeo vía http://desde-sefarad.blogspot.com/ )



    Traducción:

    Hace seis décadas, aún atónitos por las consecuencias de los horrores nazis, Eleanor Roosevelt, Réné Cassin y otras eminentes figuras de la época se reunieron aquí, en la rivera del lago Ginebra, para reafirmar los principios de la dignidad humana. Crearon la Comisión en Derechos Humanos. Hoy, preguntamos: ¿Qué ha sido de su noble sueño?

    En esta sesión tenemos la respuesta. Frente a su obligación de divulgar en el mundo la tortura, la persecución, y la violencia contra las mujeres, qué pronunciamientos ha lanzado el Consejo y qué decisiones ha tomado?

    Ninguna. Su respuesta ha sido el silencio. Su respuesta ha sido la indiferencia. Su respuesta ha sido criminal.

    Se puede decir, tomando las palabras de Harry Truman, que ésto se ha convertido en un “no hagas nada”, en un Consejo “Bueno-para-Nada”. Pero eso sería inexacto. Después de todo, este Consejo sí ha hecho algo.
    Se ha dedicado a decretar una resolución después de otra que condenaba un solo estado: Israel. En ocho declaracioes -y habrá tres más durante esta sesión- se garantiza la impunidad de Hamas y la Hezbollah. El resto del mundo-millones y millones de víctimas, en 191 paises-continúa siendo ignorado.

    Efectivamente, este Consejo está haciendo algo. Y los dictadores de Oriente Medio que orquestan esta campaña le dirán que se está haciendo algo muy bueno. Que intentan proteger los derechos humanos, los derechos palestinos.
    Los asesinos racistas y los secuestradores de las mujeres de Darfur nos dicen que se preocupan de los derechos de las mujeres palestinas; los invasores de Tíbet se preocupoan de los territorios ocupados; y los carniceros de musulmanes en Chechnya se preocupan de los musulmanes.

    ¿Pero, se preocupan realmente de los derechos palestinos éstos autoproclamados “defensores”?
    Consideremos lo ocurrido en los últimos meses. Las fuerzas palestinas han matado a más de 130 palestinos. Esta cifra es tres veces superior a la suma de las víctimas que sirvieron de pretexto para convocar sesiones especiales en julio y noviembre [contra Israel]. Ahora, los campeadores de los derechos palestinos -Ahmadinejad, Assad, Khaddafi, Juan Dugard- no dicen nada. Las tropas del primer ministro Haniyeh asesinaron al niño de tres años Salam Balousha y sus dos hermanos en su coche. ¿Por qué ha elegido este Consejo el silencio?

    Porque no se le podía echar la culpa a Israel. Porque, en realidad, los dictadores que pululan por este Consejo son incapaces de ocuparse de los derechos de los palestinos, ni de los derechos humanos de nadie.

    Lo único que persiguen es demonizar la democracia israelí, deslegitimizar el Estado Judío, convertir a los judíos en chivo expiatorio de todo mal. También buscan algo más: para retorcer y pervertir el lenguaje real que soporta la idea de los Derechos Humanos.
    Nos preguntamos: ¿Qué ha pasado con el sueño de los fundadores? Se está convirtiendo en una pesadilla, a base de mentiras terribles e inversión moral,

    Gracias, señor Presidente.

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    4 comentarios:

    • chau que junta de bichos. que pase el fulmigador ya mismo. se merecen una limpieza y barrido para sacar tanta mugre junta. puaj... da escosor ver tanta mierda junta...

      De Blogger noralicia, A las 3/26/2007 6:29 p. m.  

    • Estoy de acuerdo en que los países que defienden la libertad deberían tener un foro aparte donde reunirse y tomar sus decisiones unidos, portandose como un solo bloque antitotalitarista, pero hoy por hoy eso es solo una utopía. Deberíamos salir de la ONU ya, y abolirla.

      De Blogger gilgamesh, A las 3/26/2007 8:50 p. m.  

    • Lo que hay que hacer es tratar de mejorar a la ONU y expulsar a todas las dictaduras y tecoracias: Siria, Corea del Norte, Irán, Arabia Saudí, etc, etc, etc. La ONU no puede estar controlada por regímenes totalitarios que violan permanentemente los derechos humanos y para colmo atacan a las democracias. Pero, siguiente el pensamiento pesimista de Paco, dudo mucho que esa organización pueda ser modificada (los imperios petroleros lo impedirían).

      De Anonymous Andrés, A las 3/26/2007 11:12 p. m.  

    • La ONU, hoy por hoy, no es más que un club de tiranos. Para colmo, la presencia de algunas democracias le da apariencia de santidad, pero es un poderosísima herramienta para frenar la libertad.
      USA, GB, Israel, Japón y sus amigos deberían salir de ella. Veríamos lo que duraba.

      De Blogger QRM, A las 3/27/2007 2:15 p. m.  

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