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martes, abril 24, 2007

Amor tirano


Lo primero que quiero advertir es que no tengo nada, absolutamente nada, contra la homosexualidad. Cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que le apetezca mientras deje en paz a los demás. Por lo tanto todo mi respeto para los homosexuales.

Lo que pretendo es dejar claro la contradicción existente en el islam, que por un lado prohibe la homosexualidad bajo penas severísimas (incluida la muerte) mientras la fomenta con actitudes y costumbres públicas y privadas. Algo similar (lo digo yo antes de que lo diga otro) a lo sucedido en determinados ámbitos de la iglesia católica.
Quizas en ambos casos la raiz sea la misma: la exclusión de la mujer, de la vida pública en el caso islamista, de la vida de los sacerdotes en el caso católico. La diferencia está en que en este segundo grupo se trata de una situación muy restringida mientras que para los primeros es norma (me refiero a la marginación de las mujeres).

Y no puede extrañarnos que en una sociedad en la que las mujeres sufren un "apartheid" total de la vida social, quedando confinadas al hogar y a su papel de reproductoras (como suele decir mi amiga Noralicia), los hombres que están juntos y solos en cualquier acto, en un café, en una fiesta, .... se dispensen entre ellos afectos y caricias que en nuestra cultura reservamos para el sexo contrario. Nos le queda otra.
Eso sí, yo puesto a salir del armario elegiría algo mejor que los de la foto que me mandó Amir o el vídeo que Bajur ha colocado en su blog Patria Judía



Dejando a un lado el tono humorístico podemos ver en la siguiente foto como los fieles seguidores de Mahoma cumplen a rajatabla con el ejemplo del camellero pedófilo.



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