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martes, enero 16, 2007

Dhimmíes

En http://alianzacivilizaciones.blogspot.com Monmar nos presenta un extenso informe sobre Los Dhimmíes bajo la ley musulmana "Sharia". He extraido aquí algunos fragmentos representativos y animo a leer el artículo integro en su blog:

Recientemente se han escrito algunos libros sobre los derechos de los no-musulmanes que están sometidos al gobierno de la ley islámica. La mayoría de estos libros presentaban el punto de vista musulmán de manera favorable, sin revelar la faceta negativa implícita en esas leyes.

“Un estado islámico es esencialmente un estado ideológico, y por ello radicalmente diferente de un estado nacional.” Esta afirmación de Mawdudi establece el fundamento básico del sistema político, económico, social y religioso de todos los países musulmanes que imponen el derecho islámico. Este sistema ideológico discrimina intencionadamente a las personas según su afiliación religiosa. Mawdudi, eminente estudioso musulmán paquistaní, resume las diferencias básicas entre los estados islámico y secular:

1) Un estado islámico es ideológico. La gente que vive en él se divide en musulmanes, que creen en su ideología y no-musulmanes que no creen [en ella].

2) La responsabilidad de la política y administración en tal estado “debería descansar primeramente en los que creen en la ideología islámica.” No se puede pedir a los no-musulmanes, por tanto, que asuman o que les sea confiada la responsabilidad de gobernar.

3) Un estado islámico tiene que distinguir (es decir, discrimina) a los musulmanes de los no-musulmanes. Sin embargo, la ley islámica “sharia” garantiza a los no-musulmanes “ciertos derechos específicamente enunciados más allá de los cuales no se les permite que participen en los asuntos del estado porque no aceptan su ideología.” Una vez que abrazan la fe islámica, “llegan a ser partícipes iguales de todos los asuntos que afectan al estado y al gobierno.”

Clasificación de los no-musulmanes: En su artículo, “Los decretos de la gente del pacto y las minorías en un estado islámico”, el jeque Najih Ibrahim ibn Abdullah señala que los legistas clasifican a los no-musulmanes o infieles en dos categorías:

-Dar-ul-Harb o la casa de la Guerra, que se refiere a los no-musulmanes que no están obligados por un tratado de paz, o pacto, y cuya sangre y propiedad no están protegidas por la ley de vendetta o represalia.

-Dar-ul-Salam o la casa de la paz, que se refiere a los comprendidos en tres apartados:

1) Dhimmíes (los del pacto) son los súbditos no-musulmanes que viven en países musulmanes y aceptan pagar la jizya (tributo) a cambio de protección y seguridad, y someterse a la ley islámica. Gozan de un pacto permanente.

2) La gente de la hudna (tregua) son los que firman un tratado de paz con los musulmanes después de ser derrotados en la guerra. Aceptan residir en su propio país, también estar sometidos a la jurisprudencia legal del islam como los dhimmíes, con tal de que no combatan a los musulmanes.

3) Musta’min (protegidos) son personas que acuden a un país islámico como diplomáticos, negociantes, visitantes o estudiantes que quieren conocer el islam. Un musta’min no debe combatir a los musulmanes y no está obligado a pagar la jizya, pero debe ser instado a abrazar el islam. Si un musta’min no acepta el islam, se le permite volver con garantías a su propio país. Los musulmanes no pueden hacerle ninguna clase de daño. Cuando ha regresado a su país, es tratado como alguien que forma parte de la Casa de la guerra.

Derecho islámico y dhimmíes

Los muftíes musulmanes (autoridades legales) están de acuerdo que el pacto de dhimmitud debe ser ofrecido primeramente a la gente del libro, esto es, a los cristianos y a los judíos, luego a los magos o zoroastrianos. Sin embargo, están en desacuerdo sobre si se debe firmar un pacto con otros grupos como comunistas o ateos.
Los hanbalitas y los shafiítas creen que no debe hacerse ningún pacto con los impíos o los que no creen en el Dios supremo.
Los hanifitas y los malikitas afirman que la jizya puede ser aceptada de todos los infieles al margen de sus creencias y fe en Dios. Abu Hanifa, sin embargo, no quería que los árabes paganos tuvieran esta opción porque son el pueblo del Profeta. Se les debe dar dos opciones: aceptar el islam o ser ejecutados.

La jizya (tributo)

Jizya literalmente significa castigo. Es un impuesto de protección exigido a los no-musulmanes que viven en regímenes islámicos, que confirma su estatuto legal. Mawdudi afirma que “la aceptación de la jizya establece la santidad de sus vidas y propiedades, y por ello ni el estado islámico ni los musulmanes tienen derecho a violar su propiedad, honor o libertad.” Pagar la jizya es un símbolo de humillación y sumisión porque los dhimmíes no son considerados ciudadanos del estado islámico, aunque son en la mayoría de los casos los nativos del país.
Una actitud tal impide a los dhimmíes ser una parte esencial de la comunidad. ¿Cómo puede un dhimmi sentirse en casa en su propia patria, entre su propia gente, y con su propio gobierno, cuando sabe que la jizya que paga es un símbolo de humillación y sumisión?

Los dhimmíes y las prácticas religiosas

1)Los dhimmíes no son autorizados a construir nuevas iglesias, templos ni sinagogas.

2) Los dhimmíes no están autorizados a rezar ni a leer sus libros santos en voz alta en sus hogares ni iglesias, para que los musulmanes no oigan sus rezos.

3)Los dhimmíes no están autorizados a imprimir sus libros religiosos ni a venderlos en lugares ni mercados públicos.

4) Los dhimmíes no están autorizados a instalar la cruz en sus casas ni iglesias porque es un símbolo de infidelidad.

5) Los dhimmíes no están autorizados a divulgar ni a mostrar sus ceremonias religiosas por radio ni televisión ni a utilizar los medios de difusión ni a publicar ninguna fotografía de sus ceremonias religiosas en periódicos ni revistas.

6) Los dhimmíes no pueden congregarse en la calle durante sus fiestas religiosas; más bien, cada uno debe acudir discretamente a su iglesia o templo.

7) Los dhimmíes no están autorizados a entrar en el ejército excepto si su presencia es indispensable en cuyo caso no pueden obtener puestos de liderazgo, sino que son considerados mercenarios.

Leyes cívicas

Los dhimmíes y los musulmanes están sujetos a las mismas leyes cívicas. Tienen que ser tratados igual en asuntos de honor, robo, adulterio, asesinato y daños a la propiedad. Tienen que ser castigados en conformidad con la ley islámica sin tener en cuenta su afiliación religiosa.

Los dhimmíes y los musulmanes por igual están sometidos a las leyes islámicas en negocios civiles, transacciones financieras como ventas, rentas, firmas, fundación de compañías, granjas, seguros, hipotecas y contratos. Por ejemplo, el robo se castiga con la amputación de la mano del ladrón sea musulmán o cristiano. Pero cuando se trata de privilegios, los dhimmíes no disfrutan del mismo trato. Por ejemplo, los dhimmíes no obtienen permisos de armas.

Matrimonio e hijos

Un varón musulmán puede desposar a una mujer dhimmi , pero un dhimmi no puede casarse con una musulmana. Si una mujer se hace musulmana y quiere casarse, su padre no musulmán no tiene autoridad para entregarla a su novio. Debe ser entregada por un protector musulmán.

Pena capital

Los shafiítas declaran que un musulmán que asesina a un dhimmi no debe ser ejecutado, porque no es razonable igualar a un musulmán con un politeísta (mushrik).

El testimonio de los dhimmíes

Los dhimmíes no pueden atestiguar contra los musulmanes. Sólo pueden atestiguar contra otros dhimmíes o musta’min. Sus juramentos no son considerados válidos en un tribunal islámico. Según la sharia, un dhimmi ni siquiera está calificado para ser puesto bajo juramento.

Mundo de los negocios

El Dr. Salih al-Sadlan, profesor de sharia en la Escuela de Derecho Islámico en Riad, afirma que no está permitido que un infiel (en este caso, un cristiano) mande sobre los musulmanes ni en el sector privado ni en el público.

Libertad de expresión

A lo largo de la historia, excepto en contadas excepciones, ni siquiera los musulmanes han gozado de la libertad de criticar el islam sin ser perseguidos o condenados a muerte. Mucho menos probable que un dhimmi pueda salir indemne criticando el islam.

Conclusión

los no-musulmanes no son considerados ciudadanos por ningún Estado islámico, aun cuando sean los nativos originarios del país.

Para los que quieran ver racismo (acusación típica cada vez que se hace una crítica del islam) solo les diré que los datos pertenecen a la propia ley musulmana y son obra de estudiosos islámicos.

Por otro lado quiero hacer un pequeño apunte personal: durante un viaje a Egipto mientras visitábamos la Mezquita de Alabastro en El Cairo nuestro guía, Alí, nos fue explicando las ideas básicas del islam desde un punto de vista tolerante y abierto (no es cuestión de espantar el turismo). Sin embargo cuando yo le dije que era ateo reaccionó diciéndome primero que no era cierto, que yo quería decir que no seguía fielmente mi religión. Cuando insistí me dijo que estaba cometiendo el mayor de los pecados y no se me podía considerar como una persona. Es más, me acusó de ser un criminal por estar educando a mi hijo sin creer en dios.
Y eso que era un tipo abierto, dialogante, occidentalizado, ....

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