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viernes, noviembre 10, 2006

Saber vender Israel

Israel está intentando reinventarse. La semana pasada, la Ministro de Exteriores Tzipi Livni celebraba una conferencia en la que iniciaba un nuevo proyecto multimillonario para "reetiquetar" Israel. En palabras de Livni, desde que asumiera el cargo, se ha quedado impactada por la disparidad entre el Israel vibrante, liberal y libre que conoce y la imagen de Israel en el extranjero.

Según la investigación llevada a cabo por un buen número de firmas de relaciones públicas, la imagen internacional de Israel es la de una sociedad rasgada por la guerra y recorrida por fanáticos religiosos e intolerancia. Al mismo tiempo, la mayor parte de la gente ve a Israel o bien como una democracia o como un país que se encamina hacia la democracia. Tal como lo ve Livni, "Es hora de cerrar el vacío entre el verdadero Israel y su imagen internacional". La ministra de exteriores ha decidido dedicar el Ministerio de Exteriores a la tarea de cerrar el vacío. Ha contratado todo un abanico de firmas de relaciones públicas que han celebrado en grupos de atención y utilizado herramientas de marketing a mansalva para trazar cómo reinventar Israel de un modo que nos haga justicia.

Estas firmas de relaciones públicas junto con el Ministerio de Exteriores han decidido que el mejor modo de cambiar las percepciones de Israel por parte de la gente es mostrar al mundo lo multicultural que es, planeando desplazar el énfasis de la diplomacia pública de Israel de defender Israel en su apuesta por defenderse de vecinos que buscan su destrucción, a promover Israel como "un país divertido". Venderán Israel como un país libertino repleto de playas hermosas, hermosas mujeres, salvaje vida nocturna y una enorme economía dinámica de expansión tecnológica.

Como explicaba del consejero de Livni, Ido Aharoni, a la prensa la semana pasada, "Israel no es percibido como divertido o normal. Nuestro trabajo es decir 'sí, no somos normales, pero somos mucho más normales de lo que cree'". Para lograr este fin, el Ministerio de Exteriores anima a los israelíes a montar weblogs y colocar sus películas caseras en la página de YouTube. Está trabajando en cooperación con la Asociación de Gays, Lesbianas y Transexuales de Israel para animar el turismo homosexual, y planea difundir anuncios orientativos en revistas femeninas - la revista de Oprah Winfrey por ejemplo - con el fin de mostrar a los progresistas que Israel es exactamente tan progresista como ellos.

Está programado que a comienzos del año que viene, el Ministerio de Exteriores elija una estrategia de marketing para promover esta nueva imagen o "etiqueta" para Israel. Una vez que lo haga, intentará forzar lo que Aharoni denomina como "disciplina del mensaje" en todos aquéllos implicados en vender Israel al mundo. Tanto los ejecutivos de relaciones públicas como los funcionarios del Ministerio de Exteriores han dictaminado que "la disciplina del mensaje" convertirá en algo retro a evitar a toda costa el hablar de la jihad.

El proyecto de reetiquetado de Livni ha generado una gran cantidad de cobertura mediática positiva en casa y en el extranjero. Desafortunadamente, el proyecto es un desperdicio masivo de fondos públicos. Peor que eso, deja en evidencia la profunda confusión conceptual entre aquellos responsables de impulsar los intereses de Israel en el mundo con respecto a cuál es su trabajo y porqué afrontan los desafíos que afrontan.

Por decirlo de manera simple. Al contrario de lo que afirma Livni, la principal responsabilidad del Ministerio de Exteriores no es cerrar el vacío entre la realidad de Israel y la imagen internacional de Israel. El Ministerio de Exteriores es responsable de utilizar la diplomacia para impulsar los intereses nacionales de Israel.

El propósito de la diplomacia pública es incrementar la simpatía internacional y el apoyo a Israel. El nivel de simpatía internacional del que Israel disfruta tiene poco que ver con que si los extranjeros son conscientes o no de lo hermosas que son nuestras playas. El nivel de apoyo internacional a Israel no varía sustancialmente si la imagen de Israel es la del paraíso de los veraneantes o una zona de guerra.

Lo que sí influencia los niveles de simpatía hacia Israel es si la gente comprende o no que Israel tiene derecho incondicional a existir y derecho incondicional a defenderse frente a aquellos que desean destruir el estado y asesinar a sus ciudadanos. La gente es inducida a simpatizar con Israel cuando se le expone al hecho de que sus enemigos son inapaciguables, y cuando comprende lo que le ocurre a las mujeres que llevan bikinis o que reivindican simplemente su derecho a conocer a sus maridos antes del matrimonio en Gaza o Ramala.

Además, la gente no siente hostilidad hacia Israel porque esté cansada de escuchar noticias acerca de la guerra emprendida en contra suyo. Israel carece de apoyo internacional porque la gente no comprende el motivo por el que apoyar a Israel revierte en su propio beneficio.

UNO DE LOS principales objetivos del proyecto de "de reetiquetado" es incrementar el turismo a Israel. Para este fin, varios de los participantes en la conferencia de la semana pasada afirmaban que el hecho de que Israel sea percibido como un país religioso es un obstáculo de marketing. La reputación religiosa de Israel disuade a los turistas potenciales que no se sienten tan atraídos por lo divino como por lo libertino, dicen.

Esto es un argumento extraño para gente que vive del marketing. La primera norma del marketing es empezar con tu principal mercado, y el principal mercado de Israel es el turismo religioso - cristiano particularmente.

La semana pasada, el Ministro de Turismo Isaac Herzog declaraba al Jerusalem Post que mientras que los judíos siguen siendo el mayor grupo con diferencia de turistas a Israel, con el 40% del mercado, los cristianos evangélicos hoy se aproximan con rapidez. Uno de cada tres turistas en Israel hoy es cristiano evangélico.

Israel comenzó solamente a hacer un esfuerzo serio por atraer a turistas cristianos en el 2001, cuando el ministro de turismo Benny Elon hizo de llegar a los evangélicos cristianos americanos su principal objetivo en el Ministerio. Teniendo en cuenta que hay alrededor de 60 millones de cristianos evangélicos en Estados Unidos, debería quedarles claro a los ejecutivos de marketing que Israel apenas ha empezado a rascar la superficie de su potencial turístico. Además, Herzog observaba que los millones de cristianos de Latinoamérica y Europa son otro mercado turístico masivo y aún por explotar.

De modo que si los ejecutivos de marketing no están prestando atención al principal mercado potencial de Israel cuando dan forma a sus conceptos de reetiquetado, ¿a quién están prestando atención? David Saranga, del consulado general de Nueva York, decía al Post la semana pasada que una de las principales audiencias objetivo a las que el Ministerio de Exteriores está intentando atraer es la comunidad homosexual. Los funcionarios del ministerio ven la cultura gay como entrada a la cultura progresista porque, según sus palabras, la cultura homosexual es la cultura que genera "publicidad de boca en boca". Es decir, el principal objetivo de la multimillonaria campaña de relaciones públicas del Ministerio de Exteriores es la izquierda progresista de Occidente. Esto no tiene sentido, dado que esta gente no es partidaria probable de Israel. Por el contrario, los partidarios naturales de Israel son aquellos a los que la izquierda progresista ridiculiza. En la práctica, la denominada izquierda progresista es la que llama a Israel "ese pequeño país de mierda" en sus cenas de gala .

El motivo que da sentido a que ejecutivos de publicidad y funcionarios del Ministerio de Exteriores quieran gastar millones de dólares del contribuyente para reinventar Israel con el fin de recibir el apoyo de la izquierda progresista se debe a que de manera aplastante, estos ejecutivos y funcionarios israelíes se mueven en círculos sociales izquierdistas progresistas. Quieren reinventar Israel porque quieren ser populares en las fiestas de cócteles.

El objetivo de ganar apoyo por parte de la izquierda es muy loable. El problema es que estos funcionarios israelíes no comprenden la naturaleza del problema con sus progresistas amigos. El apoyo izquierdista a los palestinos no se deriva de la ignorancia con respecto a las opiniones progresistas de Israel o las feministas o las de los homosexuales. Los activistas homosexuales y las feministas de Nueva York a París pasando por Londres y Estocolmo no participan en concentraciones pro-palestinas porque se encuentren bajo la impresión de que Israel es homófobo, misógino o antiprogre.

Participan en concentraciones antiisraelíes porque creen que Israel está mal. Y se oponen a Israel porque no se dan cuenta de que su propia libertad está ligada íntimamente a la capacidad de Israel de ganar en la jihad emprendida en contra suyo. El hecho de que piensen como piensan se debe al menos parcialmente a los mismos funcionarios israelíes que ahora quieren dejar de debatir el motivo por el que lucha Israel, y quieren debatir en su lugar cómo ir de fiesta en Israel.

DURANTE LOS últimos trece años, las relaciones públicas de Israel se han centrado en nuestro apoyo al presunto proceso de paz con la OLP. Los funcionarios del Ministerio de Exteriores creyeron que al convertir la plataforma de paz de Israel en el pilar central de su iniciativa internacional de relaciones públicas, moverían a la gente a apoyarnos.

Pero esto no es lo que entendió la gente. La gente entendió que Israel les estaba animando a apoyar a la OLP. Y así lo hicieron. Y cuando los funcionarios de la OLP les dijeron que Israel es un estado racista, ellos les creyeron.

Al argumentar que debían hablar de lo pacífico y divertido que es Israel, los diplomáticos de Israel intentan desvincularse de la difícil tarea de defender el derecho de Israel a existir y su derecho a defenderse de enemigos que buscan su destrucción. En lugar de promover el feminismo militante en Israel, su inapreciable trabajo es atacar y denunciar a aquellos que niegan el derecho de autodeterminación al pueblo judío y a su estado como racista y equivocado.

Exigir la transparencia por parte de los palestinos es de igual manera el trabajo de los diplomáticos israelíes. Los funcionarios israelíes deberían señalar a los palestinos y a sus partidarios y exigir saber el motivo por el que merecen apoyo después de haber transformado su propia sociedad en una sociedad jihadista dedicada a la erradicación de Israel, la destrucción de los Estados Unidos y de Occidente y la sumisión de cristianos, mujeres y homosexuales.

Israel provocará la simpatía internacional hacia su causa a lo largo del espectro político cuando reenmarque el debate público sobre el conflicto árabe israelí de modo que ponga el acento en los palestinos y su barbarismo y odio. Esto trata de ellos, no trata de playas.

Al mismo tiempo, como atestigua la experiencia de millones de tibetanos y sudaneses de Darfur, la simpatía internacional no es el objetivo de la diplomacia. El apoyo internacional es el objetivo de la diplomacia. No es suficiente que Israel explique simplemente el motivo por el que tiene el derecho y el deber de derrotar a las fuerzas de la jihad global que buscan destruirlo.

El desafío de la diplomacia pública de Israel es explicar al mundo cómo la violencia jihadista contra Israel alimenta la violencia jihadista en París, Bruselas, Londres, Melbourne, Madrid y Nueva York, y cómo las victorias israelíes en Gaza, Ramala, Beirut y Teherán mejoran la seguridad del resto del mundo libre. Es decir, Israel tendrá éxito diplomáticamente no porque diga al mundo que es un sitio divertido, sino porque explique al mundo el motivo por el que el éxito de Israel está ligado a su propio éxito.

Israel no necesita reinventarse. Todo lo que necesita es decir la verdad.

CAROLINE GLICK (The Jerusalem Post)

http://www.elreloj.com

Israel hace bien en mejorar su imagen internacional pero ¡ojo! no va a convencer jamás a los fanáticos antisemitas que se cuentan por millones en occidente. Israel no debe malgastar energías en ese sentido y, sobre todo, no debe renunciar a ninguno de los principios básicos que lo han convertido en la única democracia de Oriente Medio y en el único refugio seguro para cualquier judío. JAMÁS DEBE RENUNCIAR A SU AUTODEFENSA.
Otra cosa es atraer a mucha gente que, aunque de manera callada, sí que apoya a Israel y a los muchos que no tienen opinión formada y que pueden ver a israel como a cualquier otro país del mundo. Ahí está el mercado por el que hay que trabajar.

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