Sentir, luchar, vencer ... podemos

domingo, diciembre 23, 2007

La quinta columna

Acabando el año Andrés nos manda la siguiente declaración sobre como ve la actual situación de Israel:

El Estado de Israel tiene emboscada una quinta columna. El Estado judío se halla a merced de los árabes con ciudadanía israelí que operan en contra de nuestro país en el territorio nacional y el nefasto accionar del actual gobierno de Olmert. La culpa de que actualmente haya tanto sufrimiento en Sderot es culpa, además de los terroristas árabes propiamente dichos, de los mercenarios protagonizados por la banda de Olmert que venden al pueblo a su suerte (tal vez si tiraran esos mismos misiles en Tel Aviv la situación sería distinta). Pero además el actual (des)gobierno israelí está enajenando lo inalienable, la seguridad del país, la indivisibilidad de la capital Jerusalén y la liberación de terroristas presos que vuelven a reincidir en el delito apenas están libres. Estos saboteadores de la nación pasan inadvertidos por la propia importancia de sus cargos. Pero trabajan como los topos, en el subsuelo de los poderes públicos y la alta burocracia, negociando los derechos del pueblo judío con líderes “palestinos” inútiles y pro-terroristas que, no solo que no hacen nada por detener aunque sea por un momento el terrorismo, sino que además condenan cualquier acción autodefensiva del ejército, por más mínima que sea. Sus madrigueras están en los expedientes donde se incuba una concesión territorial al enemigo, se oculta las conclusiones de la comisión Winograd o se procede con la infame liberación de asesinos de las cárceles israelíes, todo para complacer a un infanticida a cambio de nada, incluso se desoye los reclamos de los altos jefes de las Fuerzas de Defensa Israelíes que explicitan claramente que una invasión estratégica a gran escala sobre Gaza y una ofensiva verdadera sobre el terrorismo islámico pondrá fin a los lanzamientos de misiles Kassam, incluso se desoyen las recomendaciones propias del sentido común que exigen detener el envío de dinero y armas a la Autoridad Palestina (organización cómplice del terrorismo y autora directa del asesinato de muchos israelíes, entre ellos Ido Roldán). Pero ellos, casta corrupta que prefiere satisfacer a un líder árabe insignificante antes que proteger a sus propios ciudadanos, son directores, voceros de la “paz”, jueces “ad hoc” de tribunales arbitrales (como el fiscal Mazuz quien se negó a cortar momentáneamente la electricidad en Gaza para detener el salvaje lanzamiento de misiles contra poblados civiles israelíes), supuestos especialistas de esto o aquello, magistrados, parlamentarios, caudillos, políticos.
Ya el Hamás se ha apoderado de la franja de Gaza hace rato; los Kassam (motivo legítimo para una declaración de guerra) se han transformado en algo rutinario con lo que “convivir”; la demonización de Israel continúa en los malditos medios judeófobos de comunicación; los tres soldados secuestrados siguen en cautiverio mientras se liberan verdaderos monstruos de las cárceles israelíes; el ejército sigue sin poder hacer nada verdaderamente efectivo en Gaza, como una operación militar de gran envergadura para acabar con la infraestructura terrorista, por culpa del gobierno que le ata las manos a nuestros soldados; el presidente de la Autoridad Palestina sigue sin siquiera preocuparse en detener el terrorismo mientras habla hipócritamente de “paz”; Irán continúa impunemente con sus crímenes y ambiciones nucleares ante una comunidad internacional pasiva y Chamberliana que considera normal que un presidente llame públicamente al genocidio de un pueblo; los árabes con ciudadanía israelí siguen perpetrando acciones a favor del enemigo para socavar la identidad judía de Israel y asesinar ciudadanos pacíficos; Siria sigue financiando terrorismo y los terroristas “moderados” siguen recibiendo dinero del mundo para comprar armas y matar seres inocentes; mientras tanto los asesinos de bebés e inmundos hijos de puta de la Yijad Islámica-Hamás-Fatah-FPLP siguen con sus acciones despóticas y criminales ante un mundo callado, ante una ONU anti-israelí y pro-dictatorial, ante un mundo al que le importa un bledo si una mujer es decapitada en Irán o Arabia Saudí por “dejarse violar” pero chilla cuando un “palestino” es herido en un pie por un ataque defensivo israelí ante los incesantes misiles dirigidos contra ancianos, mujeres, hombres, civiles, soldados, niños, bebés, hospitales, escuelas y toda persona que puede ser blanco de un misil tirado desde Gaza con total impunidad. Y por supuesto la quinta columna de Israel, el señor Olmert y sus secuaces, siguen haciendo cagada tras cagada, otorgando más concesiones territoriales que solo provocan destrucción, entregando dinero y armas a unos terroristas que, a diferencia de los otros, no expresan sus verdaderos objetivos destructivos en televisión, sino que lo hacen por debajo de la mesa (estúpidos no serán, por eso son “moderados”), al mismo tiempo que siguen las exigencias pro-árabes de sus patrones Bush y Rice cuyo único interés pasa por la imagen que quedará de ellos cuando termine su mandato, pero de la seguridad de Israel ni hablan, en realidad les importa un carajo. Tal vez los señores Olmert y Barak le dejen al pueblo recuperar algo de su dignidad…
¿Qué le queda a los ciudadanos israelíes? ¿La “esperanza” de que Anápolis traiga el fin del terrorismo árabe y la aceptación del mundo islámico de tolerar la presencia de un Estado judío en el Medio Oriente reconociendo el derecho de autodeterminación del pueblo hebreo en su tierra histórica? ¡ILUSIONES! Anápolis, Oslo, Camp David II… todo terminó en fracaso, porque el lenguaje de nuestros enemigos es el siguiente: más concesiones, más “victorias” y a continuar con el terrorismo y las presiones para “liberar Palestina” (léase echar a los judíos al mar y hacer desaparecer a Israel), mientras tanto la televisión, los textos educativos, las escuelas y los libros de los “moderados” árabes siguen dibujando un mapa sin Israel, siguen llamando a la destrucción del “infiel” y continúan vanagloriando el terrorismo suicida para asesinar judíos, al mismo tiempo que educan a las nuevas generaciones de sus hijos en el odio al diferente como las ratas miserables que son que solo saben destruir, nunca construir. ¿Qué nos dejará la quinta columna? ¿tal vez la dignidad de poderse defender ante los incesantes Kassam? ¡si ni siquiera tienen una garantía los habitantes de Sderot y otras localidades de que no les caerá un misil por la cabeza mientras realizan su vida cotidiana, al mismo tiempo que Olmert y sus secuaces disfrutan de la vida en Anápolis! ¡Estamos invadidos! Hay que formar coaliciones cívicas en Israel para derrocar al actual gobierno (con medios pacíficos y legales propios de la democracia) y reemplazarlo por un gobierno que verdaderamente represente los intereses de los israelíes, que defienda los derechos del pueblo judío sobre su tierra, que aniquile a todo aquél que dispare un misil contra un niño, que no perdone los intentos de los árabes con ciudadanía israelí de destruir al Estado desde adentro expulsandolos de una vez por todas, que no permita que se negocie el derecho inalienable de Israel de poseer a Jerusalén como su única e indivisible capital, que elimine la injusticia social que hay en la sociedad israelí, que destruya la corrupción interna y se niegue a dialogar con Abu Mazen hasta que cese el sufrimiento que pesa sobre los habitantes de Sderot y otras localidades, que destruya el poderío nuclear iraní en creciente desarrollo, que elimine a todos y cada uno de los miembros de las organizaciones terroristas árabes y sus cómplices, que proteja a los patriotas que le brindan seguridad y justicia a Israel asentándose en Judea y Samaria, que le demuestre al enemigo que matar judíos ya no sale gratis. Además de no abandonar ni un centímetro de tierra, pues contraponer la seguridad de la tierra contra la seguridad de las vidas de sus habitantes es una dicotomía falsa. La integridad de la tierra de Israel y la seguridad de sus habitantes son dos cosas que van juntas, que no se contradicen para nada. El sacrificio de la una implica automáticamente el daño a la otra. El concepto de “paz por territorio” es erróneo desde su primera formulación. La verdadera cuestión es de la propiedad de la tierra. Para los árabes Israel es una "entidad invasora", y toda concesión les da a entender que tienen razón, y la ven como una reivindicación en su anhelo de “liberar” toda la “Palestina” (este nombre romano en su sentido previo a 1948). Por eso no puede haber ningún tipo de entendimiento con ese enemigo cruel, inhumano, salvaje, cobarde y destructor. Pero antes habremos de sanear la retaguardia, limpiarla de entregadores, vendepatrias, árabe-“israelíes”, entreguistas (entrega-tierras y entrega-judíos), traidores y pro-árabes (léase Kadima, Meretz, Shalom Ajshav, anarkos inmundos, etc). Destruir la quinta columna.

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