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domingo, noviembre 04, 2007

Clausewitz hoy


La III Guerra Mundial, según Clausewitz
Por Antonio Sánchez-Gijón (http://revista.libertaddigital.com/)
Siguiendo las teorías plausiblemente científicas de Clausewitz, estamos autorizados a sostener la tesis de que una parte del mundo se encuentra en guerra. Quizás se trate de la Tercera Mundial de que hablaba hace pocas semanas el presidente Bush, y a la que alude con frecuencia el ex presidente José María Aznar como "guerra contra el terrorismo", que tanto sarcasmo suscita entre las fuerzas progresistas.
"La guerra no es otra cosa que un duelo en una escala más amplia", sostiene Clausewitz en su Libro Primero. Este duelo se compone de "innumerables duelos aislados". En nuestros días, se pueden contar por lo menos los siguientes "duelos aislados":
– Al Qaeda contra Occidente.
– Al Qaeda contra los Gobiernos de Afganistán y Pakistán.
– Los insurgentes y los terroristas islamistas de Irak contra las fuerzas legales de la Coalición y contra el Gobierno iraquí.
– Hezbolá contra los Gobiernos del Líbano e Israel.
– Hamás contra el Gobierno israelí.
– La Brigada Al Quds de la Guardia Republicana iraní contra las fuerzas de la Coalición en Irak.
Es bien conocida la tesis clausewitziana de la guerra como política por otros medios. Todas las fuerzas que se sienten en guerra, las arriba mencionadas y otras, llevan a cabo, a su vez, una acción política violenta contra las sociedades donde se hallan implantadas: los talibanes en Afganistán y los pastunes rebeldes en Pakistán, Hezbolá contra el Gobierno del Líbano, Hamás contra la Autoridad Palestina, Al Qaeda en Irak contra el Gobierno legalmente establecido, el Frente Salafista contra el Gobierno argelino, etcétera.
La guerra es un camaleón, dice Clausewitz. "Puede haber guerra de todos los grados de importancia e intensidad, desde la de exterminio al mero estado de vigilancia armada". En esta categoría de vigilancia armada hay que colocar la carrera iraní hacia el arma nuclear, tanto por lo que supone de medio de amenaza y autodefensa de Irán como por lo que obliga a hacer a terceros en un reflejo autodefensivo.
Advierte Clausewitz de que la política correrá su curso de guerra "hasta donde lo permita la naturaleza de las fuerzas explosivas que contiene". Es decir, la guerra a través de la política se convertirá en guerra sin política cuando los recursos políticos se hayan agotado.
La guerra está alimentada por una trinidad, sigue Clausewitz: el odio, la enemistad y la violencia primitiva. Estos componentes anidan en el corazón de bastantes sociedades musulmanas, y en la práctica totalidad de las árabes. El odio vuelve a chiitas contra sunnitas y viceversa en Irak, a extremistas islámicos de Cachemira contra la población hindú, a islamistas contra cristianos en Irak y Palestina, a kurdos contra Turquía; y, entre nosotros, a inmigrantes contra la sociedad de acogida (Madrid) y a nacionales de segunda o tercera generación de religión musulmana contra la patria adoptiva de sus mayores (Londres, Alemania).
La enemistad entre naciones, Gobiernos y partidos del mundo árabe hace imposible la unión cooperativa entre Argelia y Marruecos, y entre Siria y el Líbano. No hay sentimientos amistosos entre la Libia de Gadafi y sus numerosos hermanos árabes. La violencia primitiva aúlla por todas partes: atentados suicidas, asesinatos sectarios, secuestros y decapitaciones; destrucción gratuita de infraestructuras, escuelas, hospitales y oleoductos; empleo de niños y mujeres como cebo; criminalidad vulgar al servicio de la violencia; expulsiones de población. Etcétera
Lo más grave de todo esto, y todavía siguiendo a Clausewitz, es que la guerra, en cualquiera de sus manifestaciones, "es una actividad libre de emociones" cuya dirección pertenece al "dominio de la inteligencia pura". Esa inteligencia pura está siendo dedicada, fría, calculada y metódicamente, a aunar en un solo objetivo estratégico todo el potencial de odio, enemistad y violencia contenido en esas sociedades musulmanas, contra Occidente y contra sus amigos y aliados dentro de ellas.
El desafío a quienes rechazan la tesis de la guerra mundial en marcha, o a quienes postulan la alianza de civilizaciones ignorando lo que ocurre, consiste en esto: refuten a Clausewitz. Entren ustedes también en el domino de la inteligencia pura.

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