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viernes, octubre 05, 2007

Primeros pasos en la islamización de América Latina



Desde Argentina Horacio Calderón publica en http://www.infomedio.org este buen análisis sobre la penetración de la teocracia iraní en América Latina:
Ahmadineyad "apunta" a América Latina
Horacio Calderón piensa que América Latina es el último eslabón de la expansión geopolítica de Irán y analiza las conexiones del régimen de Ahmadineyad con países como Venezuela, Cuba y Bolivia. Crisis como las que enfrentan a los gobiernos iraní y argentino, por la investigación judicial del caso AMIA, reflejan que Irán pretende utilizar América Latina como plataforma de actividades terroristas. La relación estratégica entre Teherán y Caracas, a la que parece querer sumarse Evo Morales, es un factor de riesgo y dejaría la región a expensas del conflicto de Oriente Medio.
Horacio Calderón es experto en Oriente Medio y en África del Norte. Es un reconocido analista en temas de terrorismo y contraterrorismo a nivel mundial.
El encargado de Negocios de la Embajada iraní en Buenos Aires y máximo representante del régimen en la Argentina, Mohsen Baharvand, advirtió que si el presidente Néstor Kirchner acusa a Irán ante las Naciones Unidas, "muchos países entenderán que la Argentina está a favor de la guerra".
Tal declaración debe ser tenida en cuenta por el Gobierno Argentino, a efectos de prevenir nuevos ataques, como sucedió con los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994, ordenados por la República Islámica de Irán y ejecutados por sus células de apoyo logístico e inteligencia, en el marco de una serie de operaciones conjuntas desarrolladas con su válido, el movimiento terrorista libanés Hizballah.
El advenimiento de la revolución islamista chiíta encabezada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, que destronó de la monarquía de Irán a la dinastía Pahlevi, fue un hecho portador de futuro y el inicio de una tendencia caracterizada por el crecimiento del islamismo extremista y la adopción y desarrollo del uso de atacantes suicidas como táctica central del nuevo terrorismo inspirado por el imán Ruhollah Jomeini y sus principales seguidores.

La expansión geopolítica de Irán
El gobierno chiíta iraní comenzó entonces a apoderarse del liderazgo de la comunidad musulmana mundial -es decir de la Umma-, sin distinguir a las ramas sunnita y chiíta, imponiéndoles un sesgo extremista que luego de décadas alcanza su cenit en la agenda mesiánica y apocalíptica de Mahmoud Ahmadinejad, respaldada por la clerecía que constituye la base del poder en Irán desde 1979.
El derrocamiento del Talibán primero y del régimen laicista de Saddam Hussein después, han quitado los escollos que limitaban la expansión geopolítica de Irán más allá de sus fronteras. Además, el resultado de la guerra de 2006 entre Israel y el Hizballah libanés abrió a Irán una ventana de oportunidades que le permite aspirar al liderazgo político y militar de la región, acompañada del crecimiento de la religiosidad chiíta en toda la región del Medio Oriente.
Tal protagonismo por parte de Irán, el Hizballah y la rama chiíta del Islam, minoritaria a nivel global pero con una importante masa crítica en el Medio Oriente, ha activado el enfrentamiento intersectario que puede advertirse a diario en Irak y que puede potencialmente derramarse hacia otras regiones, incluyendo Iberoamérica.

La alianza Teherán-Caracas-La Paz
Es de público conocimiento la existencia de relaciones políticas y económicas estratégicas entre Irán por un lado y Venezuela, Cuba y Bolivia por el otro.
La más importante actualmente es la que existe entre Irán y Venezuela, no sólo por la gravitación económica a escala global de ambos países productores y exportadores de petróleo, sino también por los puntos en común de su agenda de política exterior. Agenda que por las insalvables diferencias religiosas y culturales entre las partes, no puede tener otra base que la aspiración de adquirir un mayor nivel protagónico global, utilizando los bienes políticos y económicos "gananciales" para fortalecer a cada una de las partes en sus respectivas regiones.
¿Podría el "socialismo bolivariano" del presidente Hugo Chávez ser un producto de exportación a un país como Irán o a una región como el Medio Oriente dominada por las luchas religiosas intersectarias; tal vez también al borde de una nueva guerra entre los EE.UU. sus aliados y el régimen de los ayatolás? Existe en este caso una baja probabilidad de ocurrencia.
¿Podría por el contrario el islamismo extremista chiíta encabezado por Irán y el movimiento Hizballah libanés implantarse de alguna manera en Venezuela y por ejemplo también en Bolivia, para convertir a dichos países en plataformas de lanzamiento de actividades terroristas en Iberoamérica? La respuesta es que existe una alta probabilidad de ocurrencia, dejando en claro que la palabra "terrorismo" no se refiere exclusivamente a quien coloca una bomba o se detona con ella, sino a todos las partes que componen un mismo sistema.

¿Etnosocialismo boliviano con islamismo chií?
No pueden aceptarse subterfugios y definiciones que sólo sirven para el velado de la realidad, cuando se trata de definir qué es el terrorismo islamista y cuáles son las principales actividades que forman parte esencial de su complejo engranaje. No es nada más ni nada menos que un sistema integrado por eslabones de una misma cadena, que van desde la predicación, la recaudación de fondos, el reclutamiento de adeptos, el adiestramiento de sus cuadros y el armado de células de apoyo logístico, inteligencia y de ataque, hasta la concreción de atentados.
Más allá del derecho que tiene el gobierno de Evo Morales a establecer relaciones con un Estado como Irán, dicha decisión podría probablemente agregar un elemento más al ya conflictivo cuadro de situación interno en el país sudamericano y también en el regional. Especialmente, si se agregara en un futuro un proceso de convergencia e intersección de agendas entre el extremismo etnonacionalista boliviano y el islamista chiíta iraní con sus aliados del Hizballah, quienes podrían contar con una nueva base de operaciones cercana a la frontera de Bolivia con la Argentina. Ello, sin perjuicio de acuerdos entre sus servicios de inteligencia, que en el caso de Irán e incluyendo a los Pasdaran (Guardia Revolucionaria de Irán), están al servicio del terrorismo internacional, desde la misma fundación del Estado islamista por parte del ayatolá Ruhollah Jomeini. Nadie debería objetar seriamente la histórica relación entre las estructuras organizacionales -y muy especialmente los departamentos de "operaciones especiales"- de los Pasdaran y del MOIS iraníes y el movimiento terrorista libanés Hizballah.

El complejo anti-americano
La relación entre actores como Irán y Venezuela es sin duda sinérgica y sus consecuencias en Iberoamérica podrían ser devastadoras, a menos que se desarrollara una acción disuasiva concertada de los demás países de la región, para limitar el efecto de vínculos que deberían considerarse un peligro para la seguridad y la estabilidad del conjunto.
La probabilidad de ocurrencia de un acuerdo entre actores estatales de la región para disuadir a Venezuela sobre la necesidad de restringir los riesgos existentes de expansión del peligro islamista chiíta en la región, es actualmente baja. Una de las causas sería el grado de desconocimiento generalizado sobre la naturaleza y el peligro que subyace en el extremismo religioso por parte de la mayoría de la dirigencia política de la región.
Otro, no menos importantes, es el complejo que tienen estos de quedar automáticamente alineados con la política exterior de los EE.UU., entre cuyos blancos primarios se encuentran los regímenes que gobiernan Irán y Venezuela.
Además, no son pocos los dirigentes políticos -en todo el mundo- que consideran que organizaciones terroristas como Al-Qaeda y el Hizballah constituyen una barrera contra la hegemonía global de los EE.UU. Mas allá de las razones en que se asienta tal error de discernimiento, la consecuencia más grave es el debilitamiento de las defensas de numerosos países y la carencia de medidas de prevención adecuadas tendientes a impedir que las organizaciones terroristas puedan desarrollar sus actividades con probabilidades variadas de éxito.

El caso argentino
El caso argentino es además singular, porque la apoyatura abierta con que cuentan Irán y las organizaciones extremistas islamistas, comenzando por el Hizballah, configura un abanico de personas pertenecientes a distintas extracciones culturales, políticas, religiosas y sociales.
Un análisis pormenorizado de conferencias, artículos, comunicados y declaraciones públicas de quienes incluso acreditan una conocida pero también enfrentada trayectoria en los sectores más importantes del país, permite deducir que el motivo de tal apoyo es la aversión a la política exterior de los EE.UU. y a sus aliados Gran Bretaña e Israel.
Resulta posible advertir un severo reduccionismo en los documentos estudiados, resultado de una gran incapacidad para realizar un análisis integral de hechos portadores de futuro, tendencias y escenarios, especialmente en regiones donde existen conflictos de índole religiosa, sectaria y étnica que exigen una sólida formación intelectual y conocimientos profundos de los asuntos a tratar.

Crimen organizado y terrorismo
La actual situación en Bolivia, como se ha señalado, es sin duda otro importante y sensible factor de riesgo que hace a la seguridad regional, dado que las organizaciones terroristas de signo islamista –que cuentan con células en Paraguay y Brasil- podrían ver en ella una oportunidad para establecer sus redes lejos del monitoreo de países vecinos.
No en vano se registran desde hace muchos años viajes de personajes vinculados a organizaciones etno-nacionalistas de países iberoamericanos a centros de formación religiosa islamista y tal vez también a campos de entrenamiento en Paquistán.
La dirigencia política en el ámbito mundial no ha tomado debida conciencia del fenómeno de convergencia entre crimen organizado y terrorismo.
Numerosas personalidades de todo el arco político argentino parecen a veces coincidir en que la exposición de esta realidad está exclusivamente dirigida a aportar a los EE.UU. un casus bellis que sirva de excusa para intervenir de manera directa en teatros como Colombia y la Triple Frontera, para citar sólo dos ejemplos.

La Triple Frontera
Por afectar de manera directa la seguridad argentina, esta región merece un tratamiento especial en razón de algunos éxitos investigativos observados durante los últimos tiempos.
La cibernética usada en términos de terror-espacio y crimen-espacio por sociedades criminales y las organizaciones terroristas más sofisticadas, hacen extremadamente difícil la detección de contactos y operaciones. Los cerebros del tecnoterrorismo marchan siempre un paso delante de las fuerzas de la ley, cuando se trata de detectar medidas y contramedidas de seguridad para penetrar la defensa de los blancos.
La región conocida como Triple Frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay, ha sido y continuará siendo durante mucho tiempo el foco purulento donde convergen numerosas mafias transnacionales y elementos del sistema terrorista, en el que predominan los métodos de recaudación y transferencias de fondos de origen criminal a las arcas del islamismo extremista.

El atentado de la AMIA
Las voladuras de la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y del edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, constituyeron los primeros ataques terroristas islamistas en Iberoamérica, y con ellos el signo cruento de que esta nueva amenaza se hacía presente en las inmensas regiones que la integran.
Cierto es que ambos atentados incluyeron entre sus motivos una venganza contra el gobierno argentino de ese momento, pero los terroristas no eligieron edificios públicos, ni otro tipo de blancos que nada tuvieran que ver con la situación en el Medio Oriente o con las acciones en esa región de la política exterior del presidente Carlos S. Menem.
El primer ataque destruyó la embajada israelita en Buenos Aires; el segundo, la sede mencionada de la AMIA, en cuyo edificio funcionaba también la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
Los blancos elegidos fueron la embajada de Israel y dos entidades judías argentinas ligadas profundamente a los intereses de ese Estado, en el territorio de un país que cuenta con la sexta colectividad en cantidad de miembros del mundo, luego de los EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y Ucrania.
Más allá de todas las disquisiciones extrajudiciales hechas sobre ambos atentados, lo cierto es que estos han sido las primeras huellas dejadas por el arma terrorista del extremismo islamista en las vastas regiones de Iberoamérica.

¿Qué pasaría si Irán es atacado?
Lo mismo ocurriría si Irán fuera atacado por EE.UU., Israel o una coalición de países, como sucedió en Irak, ya que en ese caso se activarían las células de ataque en casi todo el mundo.
Lo han afirmado dirigentes iraníes y del mismo Hizballah al más alto nivel y, como dice un conocido axioma judicial, "a confesión de partes relevo de pruebas".
El Ministro de Inteligencia iraní Gholam-Hussein Mohseni-Ezhei, manifestó el 13 de julio que "si América o cualquier otro país ataca a Irán, estará poniendo en peligro sus intereses y su vida económica, política, y social”. Esto lo confirma también The Middle East Media Research Institute, citando a la Agencia IRNA (http://www.irna.ir/fa/news/view/line-2/8504259863110433.htm), que dice:
"El mismo país que intente atacar a Irán necesita saber que pagará un precio exorbitante. América no tiene el valor de tomar tal acción contra Irán, ya que en este evento pondremos en peligro todos sus intereses vitales. Las fronteras geográficas de nuestra guerra contra los americanos no se limitarán simplemente al suelo americano. Al contrario, tendremos como objetivo todos los intereses de este país alrededor del mundo".
El problema que se crea luego del lanzamiento de ataques terroristas como el que sugiere la reciente amenaza arriba mencionada -además del enorme costo que significa la pérdida de vidas humanas- es que la especial y muy compleja estructura organizacional de la alianza terrorista Irán-Hizballah, hace muy difícil llevar a los estrados judiciales a los ideólogos y ejecutores de atentados como los de la AMIA, a pesar de amenazas públicas como la arriba mencionada.
Una vez que se concreta un ataque, queda el sello de los autores, pero se hace muy difícil probar de manera contundente los diferentes grado de responsabilidad a lo largo de los eslabones involucrados, ya que organizaciones como el Hizballah utilizan nombres de fantasía con diferentes nombres, tal el caso de la Yihad Islámica (caso Embajada de Israel) o Ansar Allah (AMIA), justamente para evitar la persecución judicial.

Conclusión
El Gobierno Nacional debería responder adecuadamente al chantaje de un gobierno terrorista como el de Irán, romper relaciones diplomáticas con ese país y denunciar su participación en los ataques perpetrados en nuestro país ante la ONU pero, al mismo tiempo, tomar todas las medidas de prevención necesarias para evitar nuevos ataques y también restañar los potenciales efectos si estos llegaran a concretarse.
Asimismo, prepararse adecuadamente frente a las amenazas contra nuestra seguridad nacional, que surgen del potencial impacto de los conflictos que se desarrollan en el Medio Oriente y otras regiones sensibles del mundo.

Hace años que el islamismo tiene en su punto de mira a los latinoamericanos. Piensan que puede ser un terreno fértil para la expansión del islam tanto por motivos socioeconómicos (abundantes bolsas de pobreza) como geopolíticos (sentimiento anti-yanky muy extendido). Si a eso le unimos el historial de dictaduras y golpes de estado que poseen muchos de los países de América Latina y la falta de estabilidad democrática .... Quie nadie se engañe, lo que hay hasta el momento es una alianza política y económica basada en intereses comunes, esto es solo un primer paso. El objetivo final es la islamización del continente americano.

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