Sentir, luchar, vencer ... podemos

sábado, julio 28, 2007

Chomsky y sus compañeros en el odio



Hace unos días ya publique un post sobre Chomsky y sus pamplinas. Ahora, gracias a Andrés, podemos saber algo más de las relaciones de este personaje con otros de su misma calaña. Se trata de dos artículos muy completos, y bastante extensos, publicados en http://www.liberalismo.org. En el primero nos habla de sus fuertes lazos de unión con los neonazis por medio de Robert Faurisson, que dice cosas tales como:

Las supuestas cámaras de gas de Hitler y el supuesto genocidio de judíos forman parte de la misma mentira histórica, que ha abierto el camino a una gigantesca estafa político-financiera cuyos principales beneficiarios son el Estado de Israel y el Sionismo internacional y cuyas principales víctimas son el pueblo alemán (pero no sus líderes) y el pueblo palestino.

En el segundo artículo se centra en las supuestas bases documentales del antisionismo y justifica la matanza de judíos en Hebrón en 1929 como una reacción de los árabes a una "provocación" de la que él denomina como organización fascista Betar. ¿Cuál fue la "grave provocación" judía? manifestarse ante el Muro de las Lamentaciones.

Vale la pena leer los dos artículos completos a través de los enlaces para conocer un poquito mejor a la gentuza con la que nos la estamos jugando.

Por cierto buscando alguna imagen con la que acompañar este post, y como la mayoría me parecían bastante vomitivas, me he decidido por esta "muchachita", al menos saquemos algo bueno de Chomsky ....

Actualización: En http://www.liberalismo.org/articulo/406/ podemos saber más de este tipo, sobre todo de como "investiga" para sus mentiras.


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viernes, julio 27, 2007

¡Pedazo de nocturna!


Hacía bastante tiempo, al menos un año, que no buceaba de noche y ayer pude disfrutar de una nocturna por todo lo alto. Este tipo de inmersiones son muy especiales, tienen una magia propia que las hace diferentes de cualquier otra. Para empezar solo vez lo que te alumbra tu linterna, el resto es un muro negro que te rodea y te aisla, lo que hace que te fijes mucho más en los detalles pequeños que durante el día se te escapan y valores los organismos que viven sobre las rocas. Por otro lado si tus compañeros se retiran, aunque solo sea un poco, lo único que te queda de ellos es el difuso y tenue resplandor verdoso de las luces químicas de posición. Y esas en seguida desaparecen. Te quedas solo rodeado de una oscuridad que bulle de vida, de la que en cualquier momento surge un pez que te mira, te rodea y te ignora .... o no. Y lo más alucinante de todo: cuando apagas la linterna y en la más absoluta oscuridad agitas las manos y vez la luminiscencia increible del plancton que te rodea y te hace parecer que estás en el espacio entre las estrellas.

Anoche, además, el agua estaba un poco turbia y había corriente, lo suficientemente fuerte como para empujarte contra las paredes de roca que no ves hasta que las tienes encima. Eso le daba más emoción al buceo, más "vida". Sobre todo teniendo en cuenta que yo suelo controlar la inmersión y esta vez pasé de ello, dejándome llevar por compañeros con los que hacia tiempo que no buceaba. A pesar de todo vimos bastantes sargos, pulpos, centollos, un congrio y varias morenas impresionantes. Las rubias, también impresionantes, nos esperaban en el chiringuito tomando cubatas ..... pero eso es otra historia.


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Cara y cruz

Durante las convulsiones de los campus universitarios de los años 1960s tardíos, cuando la rebelión contra cualquier autoridad era considerada como una obediencia a toda las virtudes, el film "Morir en Madrid," un documental sobre la Guerra Civil española, fue proyectado en un pequeño colegio liberal de artes famoso y presumido de su dedicación a todas las cosas progresivas. Cuando el narrador del film anunció, "Los rebeldes avanzaron sobre Madrid," los estudiantes, que adoraban a los rebeldes y eran inocentes de información, aplaudieron. El Colegio Antioch en Yellow Springs, Ohio, había estado tan ocupado en convertir estudiantes en contenedores de liberalismo y apóstoles del perfeccionamiento social que no había encontrado tiempo para la tarea cansadora de enseñarles hechos tediosos, como que los rebeldes en España eran los fascistas de Franco.

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miércoles, julio 25, 2007

Respetando a los que nos asesinarán


Al pan, pan y al terrorismo islámico ...
JEFF JACOBY, columnista del Boston Globe (http://revista.libertaddigital.com)

¿Tiene algo que ver el islam radical con el terrorismo? Destacadas personalidades británicas se pronunciaron al respecto tras los últimos atentados frustrados, ya saben, los dos coches bomba del West End londinense y el todoterreno en llamas empotrado contra la terminal más importante del aeropuerto de Glasgow.
Reparemos en lo que dijeron cuatro de esas voces prominentes. Una de ellas sostenía que no se debía emplear la palabra "musulmán" a la hora de hablar sobre el terrorismo, e insistía en que incluso debía arrumbarse la expresión "guerra contra el terror". La segunda afirmaba que, en Londres, los musulmanes son "menos dados a recurrir a la violencia para alcanzar fines políticos" que los no musulmanes. La tercera, cuando se le preguntó si podía haber extremistas musulmanes tras las matanzas frustradas de Londres y Glasgow, respondió como sigue: "Evitemos las presunciones (...) Puede haber sido cosa de musulmanes, o de cristianos, o de judíos, o de budistas". Finalmente, la cuarta destacaba las semejanzas entre dichas tentativas y "otros complots recientes de los extremistas islámicos británicos", apuntaba a la "teología islámica" como "el verdadero motor de la violencia que padecemos" y calificaba a los yihadistas británicos como "asesinos descerebrados" que "han declarado la guerra al mundo entero".
Va siendo hora de desvelar quién es quién: la primera voz es la del primer ministro británico, Gordon Brown; la segunda es la del alcalde de Londres, Ken Livingstone; la tercera, la de Daúd Abdulá, vicesecretario general del Consejo Musulmán del Reino Unido, y la cuarta, la de Hassán Butt, un ex vocero de la organización islamista radical Al Muyajirún que ha renunciado a su antigua vida.
Las declaraciones de los tres primeros son falsas, poco sinceras, pero reflejan a las mil maravillas la corrección política, y fueron evacuadas apenas unos días antes del segundo aniversario de los mortíferos ataques del 7-J y cuando aún no se había cumplido un año desde la detención de los 24 musulmanes británicos que planeaban hacer estallar varios aviones repletos de pasajeros sobre el Atlántico. Aun así, Brown, Livingstone y Abdulá hablaban como si no tuvieran ni idea de que el Reino Unido se ha convertido en un campo de batalla para los militantes de la yihad global; como si sólo un palurdo o un energúmeno pudiera pensar que tras los coches bomba de Londres y Glasgow pudiera haber manos musulmanas.
Por lo que hace al cuarto en discordia (nunca mejor dicho), Butt escribía recientemente en el Daily Mail que a los yihadistas no les mueve la aversión a la política exterior norteamericana –o británica–, sino una teología fundamentalista que busca someter el mundo entero a la "justicia islámica". Los imanes radicales –explicaba Butt– inculcan a sus pupilos que deben luchar por Dar al Islam (la Casa del Islam) contra Dar al Harb (la Casa de la Guerra, es decir, los dominios de los infieles, a los que hay que derrotar). "[Y] en Dar al Harb todo vale, incluso la traición y la cobardía de atacar a los infieles".
A juicio de Butt, las principales instituciones musulmanas, con su política de cerrar los ojos ante la teología radical de los yihadistas, no hacen sino facilitar que los extremistas recluten nuevos adeptos. Igualmente crítico se muestra este ex fundamentalista con líderes políticos como Brown y Livingstone: "Se niegan a asumir la ardua y a menudo compleja verdad de que el islam puede utilizarse para sancionar la violencia contra el infiel; en vez de ello, repiten el mantra de que el islam es la paz, con la esperanza de que todo este debate quede en agua de borrajas".
No hay manera de ganar una guerra por medio de la denegación de la realidad y la ceguera voluntaria. Sin embargo, los líderes y las instituciones occidentales persisten en desviar la mirada ante la amenaza islamista. Para el secretario general de la ONU, el coreano Ban Ki-Moon, el culpable del genocidio que se está perpetrando en Darfur no es el régimen yihadista de Sudán, sino el... calentamiento global. Uno de los aspirantes a suceder a George W. Bush en la Casa Blanca, el senador demócrata por Illinois Barack Obama, mantiene en internet una deslumbrante página web repleta de informes sobre multitud de asuntos, pero no tiene nada que decir a propósito de la agresiva guerra que ha desatado el islam radical. Otro aspirante a la Presidencia de EEUU, el también demócrata John Edwards, escribe un discurso para el Council on Foreign Relations y sólo dedica 19 de las 5.200 palabras de que consta a la amenaza que representa el extremismo islámico...
Los ofuscados a veces resultan casi cómicos. El New York Times, que llevó el intento de atentado contra el aeropuerto de Glasgow a portada, se empeñó en no emplear la palabra que empieza con eme a la hora de hablar de los terroristas islámicos en el Reino Unido. Así las cosas, dio en atribuir la matanza del 7-J a la "desencantada población [procedente] del sur de Asia"; y en informar de que los terroristas que se encontraban detrás de la intentona de Glasgow eran, igualmente, "del sur de Asia". (Por cierto, y como ha destacado Joel Mowbray, en el Reino Unido la mayoría de los sujetos procedentes u originarios del sur de Asia son indios de religión hindú).
¿Y qué decir de esa noticia de la AP, firmada por siete periodistas, que llevaba por título: "Grupo diverso, presuntamente implicado en el complot británico" y daba cuenta de los médicos yihadistas arrestados en el curso de la investigación sobre la intentona de Glasgow? Por alguna curiosa razón, esos siete periodistas no cayeron en la cuenta de que el dichoso grupo diverso compartía una misma teología radical.
La corrección política no es una estrategia para la victoria. Los fascistas islámicos no nos odiarán menos porque dejemos de hablar de la teología que los exalta. Si queremos ganar la guerra que nos han declarado los yihadistas, la guerra de Dar al Islam contra Dar al Harb, debemos apostar por la claridad moral. La negación de la realidad es un lujo que no nos podemos permitir.
Imaginemos que estamos en 1943, media Europa ese arrasada por la wermatch, los judíos y otras minorías son exterminados a millones en los campos de la muerte y las bombas caen sobre Londres; mientras tanto los aliados centran todos sus esfuerzos en desligar estos actos del nazismo, al que califican de ideología respetable y pacífica que solo busca el bien común, y de los países agresores, ya que los alemanes son estupendas personas y los asesinos y genocidas son individuos diversos .... De locura ¿verdad? pues eso. Ahí estamos.

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La "inteligencia" en la España de Torrente



"LA SEGURIDAD NACIONAL NO HA ESTADO EN RIESGO"
El CNI ofrece la primera rueda de prensa de su historia para informar de la detención de un agente doble
El director del Centro Nacional de Inteligencia ha comparecido por primera vez en rueda de prensa para anunciar la detención, este lunes en Tenerife, de un ex agente de los servicios de inteligencia españoles. Identificado como Roberto Flórez García, se le acusa de vender información clasificada a un servicio de inteligencia extranjero. El responsable del CNI, Alberto Saiz, explicó que entre diciembre de 2001 y febrero de 2004 el agente reveló decenas de identidades, entre ellas, posiblemente la de los siete agentes españoles asesinados en Irak en noviembre de 2003.
Imputan al ex agente del CNI un delito de traición, castigado con penas de entre 6 y 12 años

El agente doble español que trabajaba para Rusia
Parece sacado de un chiste de Gila. Casi 20 años después del fin de la Guerra Fría, España descubre a su primer agente doble, y tal como hubiera imaginado el humorista, el espía trabajaba para los rusos. El traidor se llama Roberto Flórez García , tiene 42 años, ha sido guardia civil y trabajó en el Centro Nacional de Inteligencia durante 12 años.
Un espía que revela la identidad de otros agentes que acaban muertos pero sin poner en peligro la seguridad nacional, je je je .... como siempre, en España, no pasa nada, no hay problema .... ¿tendría este agente confidentes entre los del 11-M? ¿alguien se extrañaría?

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martes, julio 24, 2007

dutifri

La noche del domingo rompí moldes y se me ocurrió ver un programa de Tele5. Creo que no veía ninguno desde la época de las mamachichos y el cacao maravillao, que ya hace .... ¿por qué tuve ese punto de locura? pues porque había leido en que el programa dutifri (la primera vez que lo oía) del Sardá estaría dedicado a Israel. Temiendo lo peor (uno de los participantes era Ramoncín) y con algo de interés (la otra era Pilar Rahola) me dispuse a tragármelo. Y la verdad es que teniendo en cuenta de quién y de qué estamos hablando no estuvo del todo mal. Desde luego no faltaron las lamentaciones sobre los "pobrecitos" palestinos, la imagen de la religión judía como algo antiguo y retrógrado y las entrevistas a un ex-soldado pacifista y a un cooperante español que pierde el culo (¿o eran los pepinos?) por los palestinos.


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Más "cositas" sobre Olmert



Olmert sufre nuevo revés: Informe devastador del ombudsman de Israel en referencia a la última guerra
La guerra del Líbano, que se produjo hace un año, sigue persiguiendo al Primer Ministro israelí, Ehud Olmert y su gabinete.
El ombudsman de Israel, Micha Lindenstrauss, publicó el miércoles un informe devastador sobre la insuficiente atención que el Gabinete y el Ejército israelí, bajo dirección de Ehud Olmert, prestaron al frente civil durante dicho conflicto.
Después del estudio preliminar de la Comisión Estatal, en el que se criticó seriamente la manera en que el Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, condujo a su país a la guerra del Líbano, este informe del ombudsman constituye otro serio revés.
De hecho, el defensor del pueblo llega la conclusión que todo marchó mal. Los refugios antiaéreos eran insuficientes y no estaban preparados para proteger a los ciudadanos contra los ataques de misiles. Muchos lugares carecían de un sistema de alerta para ataques con misiles, y, en diversos casos, ni los bomberos ni la policía emprendieron acción y, en cambio, funcionarios públicos abandonaron sus puestos de trabajo, y dejaron a la población abandonada a su suerte. Pese a ser por ley obligatorio, los hospitales carecían de la protección especial contra ataques de misiles. Estos son sólo algunos puntos de la crítica expresada por el ombudsman.
Olmert y el Ejército, que ya habían pronosticado esta dura crítica, se lanzaron al contraataque, y alegan que la situación era el resultado de muchos años de descuido por parte de anteriores Gobiernos y comandantes del Ejército.
Olmert opina que el defensor del pueblo no lo puede responsabilizar por esa situación, y sugiere que Lindenstrauss lleva una cruzada personal en su contra.
Hace unos meses, en un informe sobre Olmert, Lindenstrauss acusó al Jefe del Gobierno de haber aceptado sobornos, y recomendó al Fiscal General Mazuz abrir un expediente acerca del proceder del Primer Ministro. Dicha investigación se adelanta actualmente, y no se descarta que, en un futuro, Olmert sea acusado de corrupción.
El documento de Lindenstrauss posee ante todo importancia en el terreno de la opinión pública, ya que el ombudsman no puede tomar medidas judiciales contra quien condujo a Israel a una guerra traumática que debilitó seriamente al país. En consecuencia, el informe no ocasionará inmediatamente la caída del Gabinete, pero en caso de que el tono crítico del informe definitivo de la Comisión Estatal Winograd, que se publicará dentro de algunos meses, sea similar al del ombudsman, los días del Gobierno Olmert estarán contados.
Esto explica por qué Olmert se esfuerza ahora por reanudar el proceso de paz con los palestinos y Siria. De lograr un acuerdo preliminar con alguna de estas partes, el Primer Ministro podría sobrevivir políticamente.

A este tipo se las van a dar por todos los lados. Él se lo ha buscado. Y por si no es suficiente ahí van dos "perlitas" más:

Israel dejó libres a 255 prisioneros palestinos

¿Hasta cuándo habrá que soportarlo? Cada vez más se hacen necesarias unas nuevas elecciones.

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Visibilidad Cero

Viñeta inspirada por la decisión de los demócratas, que en la comisión encargada de redactar la nueva ley de seguridad nacional han logrado que se deje fuera la medida que impedía que pudieran ser objeto de demandas los ciudadanos que informaran de conductas sospechosas.

Y finalmente, queremos agradecer a los demócratas que hicieron lo posible para que ustedes, los pasajeros, no informaran de nuestras actividades sospechosas. ¡Alá Akhbar!
http://www.libertaddigital.com

Protegiendo a los terroristas, desprotegiendo a las víctimas. Eurabia empieza en USA.

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lunes, julio 23, 2007

Postsionismo = antisemitismo


Solo el sionismo ha hecho posible la diferencia entre estas dos imágenes

El postsionismo no existe
Autor: Shlomó Avineri
Traductor: José Antonio
http://noti.hebreos.net/


En años recientes un fenómeno llamó “postsionismo” se ha desarrollado en el discurso político intelectual en Israel. Fundamentalmente, es una crítica radical no sólo de la política de Israel; en su base es una negación total del proyecto sionista y de la misma legitimidad de la existencia del Estado de Israel como un estado-nación judío. Los argumentos llamados “postsionista” tienen varios aspectos - no sólo políticos sino también culturales. Ellos ven al sionismo como un fenómeno colonial, no como un movimiento nacional que compite con otro, el movimiento nacional palestino, en su reclamación del mismo territorio. Algunos de aquellos a quienes llaman “postsionistas” llegan hasta argumentar que la misma existencia de un pueblo judío es “una narrativa” inventada en el siglo 19, y que los judíos sólo son realmente una comunidad religiosa. La actitud del sionismo, que tiene la mayor parte de sus raíces en Europa, hacia los judíos de los países musulmanes también es percibida en el contexto de la explotación colonial.
Esta aproximación también quiere deslegitimar del mundo conceptual del sionismo: como algunos de los llamados argumentos “postsionistas” son extraídos del discurso posmodernista, sus portavoces entienden que los términos que ellos utilizan tienen fuerza propia. Él que controla los términos controla el debate. Así pues, insisten en denominar en hebreo al Eretz Israel pre-1948 como “Palestina”, y los judíos que vienen para vivir aquí, a quien el discurso sionista llama “olím” (de la raíz hebrea “subida”), son denominados “inmigrantes”, etcétera.
Al mismo tiempo, aquellos que procuran no aceptar la narrativa sionista a veces aceptan sin dudar la narrativa palestina. Para ellos está claro que hay un pueblo palestino, lo que pasó en 1948 es exactamente lo que los árabes dicen que pasó, y en el conflicto israelí-palestino hay, por una parte, una “narrativa” sionista, y por la otra, “hechos” que son exactamente idénticos a la narrativa palestina. Esto por supuesto es una locura absoluta, y contradice los principios del postmodernismo en sí mismo.
Pero hay también otro aspecto en todo esto: aquellos que se llaman “postsionistas” son simplemente antisionistas de la vieja era. El término “postsionismo” suena como si fuera algo innovador, como posterior al sionismo. Sin embargo, este es un grave error: para que el término “postsionismo” sea significativo, es necesario comenzar por la aceptación del sionismo como un hecho y una realidad y tratar de ir más allá. Así, por ejemplo, la crítica postmoderna comienza con la aceptación de la modernidad, combate sus resultados dialécticos y sus contradicciones y sus intentos de continuar.
No es así para aquellos que se llaman “postsionistas”: ellos no ven al sionismo y al Estado de Israel como una realidad que ha llegado a suceder, sino más bien como algo que no es legítimo desde el principio, desde su raíz, y por ello debe ser eliminado desde la base, en sus mismas fundaciones.
Sin embargo, en esto sus reclamos son idénticos a los de los antisionistas al viejo estilo. Éstos eran, por ejemplo, los clásicos argumentos de los comunistas y hasta cierto punto también de los Bundistas (*1): para ellos no existía ningún pueblo judío (ver, por ejemplo, la doctrina de Stalin), el sionismo es un aliado de imperialismo y los árabes palestinos son víctimas de la agresión sionista. No todos estos argumentos son completamente infundados, y aquellos que discreparon con ellos también sabían que el debate era legítimo.
No hay ninguna razón para no repetir hoy estos argumentos, si uno piensa que son correctos. La deshonestidad intelectual está en la tentativa de crear la sensación de estar ante algo nuevo, supuestamente “post” y de moda (cool o chic): este es simplemente un viejo coche que ellos tratan de vender como si acabará de dejar hace un minuto la cadena de producción de las últimas innovaciones intelectuales.
Algunos de aquellos que se llaman “postsionistas” también vienen del antiguo campo comunista. Hay algo de patético en esos que hace 20 años creían en algo nuevo, en ese mundo justo que debía emerger de Moscú o de Cuba, y la única cosa que les ha quedado hoy de aquella “elevada” visión es el antisionismo. No la hermandad entre las naciones, tampoco la liberación del proletariado, y nada de una justicia social universal - todo esto ha sufrido un colapso de un modo trágico; la única cosa que permanece es el odio al sionismo.
La posición antisionista ha acompañado al sionismo desde su mismos comienzos, y esta es una posición legítima aun si uno no está de acuerdo con ella; es la que condujo a algunos comunistas en la Tierra de Israel (perdonen, Palestina) a justificar los asesinatos de judíos en Hebrón y en Jerusalem, cometidos por los palestinos en 1929, como una expresión auténtica “de un levantamiento popular”, aun si su inspiración fuera un Islam fanático.
No hay nada nuevo en esta ceguera moral y en esta deformación histórica, pero vale la pena recordarlo: este no es un asunto de postsionistas, sino mejor dicho de antisionistas de la vieja escuela. La absurdidad es que los antisionistas de un tipo diferente, la gente del movimiento ultraortodoxo Agudat Israel, por ejemplo, han aceptado el hecho histórico de la existencia del Estado de Israel. Los otros antisionistas, los que están acostumbrados a denominarse a sí mismos como la gente del futuro, están todavía cautivos de las trampas del pasado. En efecto, no hay nada nuevo bajo el sol.

(*1) Bund: Unión general de los trabajadores judíos de Lituania, Polonia y Rusia. Creado a finales del s. XIX en el Imperio Ruso, y siempre opuesto al sionismo, luchó por la emancipación de los trabajadores judíos dentro del combate más general por el socialismo. Asimismo, se opuso a las tendencias centralistas y totalitarias de los bolcheviques rusos.
Esa pamplina del postsionismo no es más que una nueva forma de antisemitismo.

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Cuando no se quiere reconocer qué y quién son los terroristas...

Excelente artículo de Julián Schvindlerman que nos manda Andrés:

El Complot de los Médicos: una Reflexión sobre el Terrorismo Contemporáneo

En los trece años transcurridos desde el atentado contra la sede de la AMIA-DAIA en nuestro país hasta los recientes atentados fallidos en Inglaterra, el terrorismo ha ampliado su impacto global, ha aumentado su grado de letalidad y ha agigantado su nefasta espectacularidad. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 marcan un antes y un después en la historia universal del terror, y el prospecto contemporáneo del terrorismo nuclear crea un horizonte, precisamente, aterrador, en lo relativo a amenazas a la paz y a la seguridad mundiales. La mera posibilidad de concebir a la más avanzada tecnología al servicio de un método tan destructivo (hoy en manos de la más retrógrada y fanatizada de las ideologías) nos obliga a reevaluar nuestras premisas más convencionales en lo referente a como lidiar con este agravado y urgente desafío internacional.
Y sin embargo, en tanto que el terrorismo ha crecido y se ha convertido en un problema casi cotidiano, y en tanto que se encuentra empleado hoy en día principalmente por militantes religiosamente tan radicalizados como geopolíticamente ambiciosos, es decir, por fundamentalistas islámicos que aspiran a la renovación global del califato de antaño, en tanto la amenaza aumenta y sus propagadores dan signos de intención y motivación cada vez más alarmantes, el resto de nosotros, las víctimas actuales y potenciales de la ira terrorista islamista, damos crecientemente signos de abatimiento, confusión y titubeo. El hecho de que todavía, ni jurídica ni diplomáticamente se haya podido consensuar una definición única de terrorismo es un lamentable testimonio a la falta de determinación imperante. Ni las Naciones Unidas, ni el Estatuto de Roma creador de la Corte Penal Internacional, ni la Convención Interamericana contra el Terrorismo ni ningún otro foro mundial o institución internacional ha logrado aglutinar un consenso lo suficientemente mayoritario o lo suficientemente sólido como para estipular lo obvio debido a la oposición de naciones subdesarrolladas que por décadas han estado desvirtuando la esencia de una simple verdad: terrorista es todo aquél que ataca de manera deliberada, con finalidades políticas o religiosas, y recurriendo al uso de fuerza letal, a civiles indefensos. La fraudulenta noción de que el terrorista para uno es un luchador por la libertad para otro debería de una buena vez ser descartada; tal como debería ser desechada la igualmente falsa idea de que la pobreza y la desesperación son factores decisivos en la gestación del terrorista moderno. Quienes masacran a civiles indefensos no tienen en mente a la libertad, ni arrojan su vida al Otro Mundo para mejorar la condición material de éste.
Pero si en los campos de la ley y la diplomacia reina soberana la indecisión, en el área del periodismo gobierna impunemente la cobardía. Y pocos casos retratan tan fielmente la penosa situación actual como la cobertura mediática de los últimos atentados frustrados en Glasgow y Londres. He aquí el titular de un influyente matutino local: “Gran Bretaña: los médicos en la mira”. ¿Los médicos? Desde que The Times informara que un líder de Al-Qaeda en Irak había anunciado el ataque a objetivos británicos de esta forma “Aquellos que te curan te matarán”, ya no hubo manera de frenar la avalancha de noticias cuyo eje fuera la medicina, no el Islam fundamentalista. Numerosos cables de noticias de agencias internacionales fomentaron el mismo tema, en un clásico ejemplo: “Ayer se supo que cinco de los ocho detenidos desde el sábado último son médicos, según confirmaron fuentes policiales, revelación que causó conmoción”. ¿¡Y como no habría de causar conmoción!? ¡Que médicos estuvieran complotando desde Irak para golpear en Inglaterra sería tan escalofriante como que arquitectos estuvieran complotando desde Marruecos para golpear en España, o como que pintores libaneses planificaran atentados contra la Argentina! Esta obvia y pueril manera de desviar la atención de la opinión pública a propósito del verdadero perpetrador de los ataques ya trasciende la mera corrección política; de por sí ya muy perniciosa. Este es un acto de cobardía. Es un acto deliberado de fingir incomprensión. Es un engaño activamente promovido hacia los cuatro puntos cardinales por profesionales deshonestos; consigo mismos y con el resto de nosotros. A diferencia de los diplomáticos y los juristas que han enfrentado la oposición sostenida de países renuentes a definir el terrorismo, los periodistas del mundo libre gozan de total libertad de expresión. Condicionados por las convenciones de un gremio altamente ideologizado, eligen desinformar.
Como resultado de todo ello, estamos cada vez más lejos de poder articular una estrategia de defensa coherente frente a la amenaza del terrorismo transnacional. Mientras que los diplomáticos sean incapaces de definir quién es un terrorista, y mientas que los periodistas simulen no saber distinguir a un terrorista de un médico, difícilmente pueda surgir la convicción -y de allí en más la determinación- en las sociedades libres de que combatir y destruir a este mal es, después de todo, posible.

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Cuando las abuelas son más modernas que las nietas ...


¡Ojalá podamos seguir viendo a estas "nietas" en libertad!
El partido de Erdogan gana las elecciones turcas con una gran ventaja sobre sus rivales
El gobernante Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP) ha afianzado su victoria con el 96,9 por ciento de votos escrutados en las elecciones generales de este domingo en Turquía, al contar con un 46,8 por ciento de las papeletas. La cadena de televisión NTV ha indicado que este porcentaje permitirá gobernar cómodamente al AKP en solitario, aunque el partido del primer ministro Erdogan perderá, posiblemente, varios de los 356 diputados actuales en la nueva Gran Asamblea Nacional (Parlamento) pero superará con facilidad el mínimo para la mayoría absoluta de 276 diputados. Con la mitad de los votos escrutados se perfilaban como gran perdedor el Partido Republicano del Pueblo (CHP), con un 20,8 por ciento al fracasar en su intento de convencer al electorado del peligro de una islamización de la sociedad a cargo del AKP.
La tercera formación que entrará en el Parlamento son los ultranacionalistas del Partido de Acción Nacionalista (MHP), con un 14,4 por ciento con la mitad de los votos escrutados. El primer dirigente en asumir los negativos resultados de esta jornada fue Mehmet Agar, jefe del Partido Democrático (DP), que se presentó como el defensor del segmento político de centro derecha, pero que apenas logró el 5 por ciento de los votos. El umbral para el acceso de un partido político al Parlamento en Turquía es del 10 por ciento de los votos a nivel nacional.

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domingo, julio 22, 2007

Son las doce menos cinco, en toda Europa


Cinco años sin Pim Fortuyn
Por Bruce Bawer
( número 32 de LA ILUSTRACIÓN LIBERAL )
El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas".
Han pasado ocho meses desde los ataques terroristas del 11 de Septiembre. Por primera vez en trescientos años, un político holandés cae asesinado.
La vida política de Wilhelmus Simon Petrus Fortuyn fue muy corta, pero duró lo suficiente como para provocar una honda conmoción en los Países Bajos. Antes de él, la política holandesa era un club cerrado cuyos miembros, fueran del partido que fueran, mantenían puntos de vista prácticamente idénticos sobre los asuntos fundamentales y aborrecían los conflictos abiertos, las discusiones francas. En la misma onda se movía el mainstream media. ¿Que quizá el pueblo no compartía las opiniones de la élite en cuestiones especialmente sensibles, sobre todo en lo relacionado con la inmigración musulmana? Apenas importaba: los que movían los hilos del espectáculo, ya digo, estaban todos de acuerdo. Eran lentejas.
Entonces salió a escena Pim Fortuyn, un sociólogo que había impartido clases en las universidades de Groningen y Rotterdam y que venía manifestando una creciente preocupación tanto por la llegada de musulmanes a Holanda como por la indiferencia del Estado ante sus consecuencias. Por una parte, el Gobierno se dedicaba a subsidiar generosamente a las familias inmigrantes, a procurarles escuelas, mezquitas, centros comunitarios; por otra, apenas trataba de integrar a los recién llegados, y rehusaba combatir sus valores antidemocráticos, patriarcales y con frecuencia brutales. Fortuyn, un homosexual para nada encerrado en el armario y perfectamente consciente de lo que había costado que los gays contasen con los derechos con que contaban, consideraba que el auge del islam en Europa representaba una amenaza no sólo para la pervivencia de tales derechos, sino para todo lo que él valoraba y defendía.
Y así lo decía, alto y claro, con una elocuencia poderosa, sin miedo. Ya en 1997 había publicado Tegen de islamisering van onze cultuur (Contra la islamización de nuestra cultura), uno de los primeros libros en dar la voz de alarma sobre la penetración del islam en Occidente. Tan sólo unos días antes del 11 de Septiembre, Fortuyn escribirá que el islam ha sustituido al comunismo como gran amenaza para el Mundo Libre.
En lugar de tenerlo por un profeta, la clase política verá en Fortuyn una amenaza. Pocos días después del 11-S, y mientras en las calles de Holanda holandeses de origen marroquí festejaban el desmoronamiento de las Torres Gemelas, el ministro del Interior, Zaken de Vries, advertirá de que los servicios de inteligencia "estarán muy atentos" no a lo que haga ese estentóreo enemigo interno, sino a lo que hagan "las personas que quieren (...) provocar una guerra fría contra el islam". La alusión a Fortuyn era clara.
En noviembre de 2001 Fortuyn se convertirá en el líder de un nuevo partido, Holanda Habitable, del que será expulsado apenas tres meses más tarde por arremeter contra sus propios compañeros de formación. "Son las doce menos cinco; no sólo en Holanda, sino en toda Europa", había alertado. El desastre, decía, está a la vuelta de la esquina, pero el establishment se dedica a sestear.
Lo echan, decíamos. Y él, entonces, funda un nuevo partido. Y cuanto más habla, más y peores son los insultos que le dedican los políticos y los periodistas, que le acusan, a él, liberal de toda la vida, de ultraderechista y de racista; de ser un nuevo Mussolini, o directamente Hitler.
Fortuyn no era ningún racista. Como afirmaba en un artículo publicado ocho días después del 11-S, "el islam (...) no se ve constreñido por una raza". El problema reside en "una ideología hostil a nuestra cultura", es decir, a la cultura liberal. Una ideología que no reconoce la legitimidad de un Gobierno laico; que no protege los derechos de las minorías (incluso en el relativamente liberal Egipto, 52 homosexuales habían sido encarcelados en fechas recientes "sin ningún tipo de garantías procesales"); que no respeta las libertades de opinión, expresión y conciencia ni reconoce la igualdad de la mujer, forzada a desempeñar un papel de sometimiento y obediencia que la mantiene "tan lejos de la mirada pública como sea posible". Una ideología, en fin, que no respeta los derechos individuales (en los países islámicos, escribía Fortuyn, son la familia, el grupo y la tribu, y no el individuo, las estructuras sociales básicas).
Fortuyn no daba la espalda a la dura realidad: la integración había fracasado, los imanes que gobernaban los guetos musulmanes expresaban sus opiniones antidemocráticas cada vez con más descaro (en 2001, el imán de Rotterdam denunció públicamente la homosexualidad); y el peligro sólo podía ir a más, debido a las altas tasas musulmanas de natalidad, a la inmigración continua y a la inculcación, en las escuelas islámicas, de prejuicios tiempo ha superados en los Países Bajos.
¿Cómo afectarían en el futuro dichas tendencias a Holanda, a la que Descartes había descrito como el único país de la Tierra donde uno podía encontrar la libertad absoluta? Por ejemplo, ¿qué sería del matrimonio entre homosexuales cuando los musulmanes fundamentalistas hubieran ganado suficiente poder para erradicarlo? En los países islámicos el matrimonio gay no es que esté prohibido: es que allí se ejecuta a la gente por practicar la sodomía. Fortuyn era perfectamente consciente de que si aquellos de sus nuevos compatriotas abonados al fundamentalismo islámico se salían con la suya, también en Holanda se impondría ese tipo de castigos.
¿Y qué decir de los derechos de las mujeres? Fortuyn sabía que en las comunidades musulmanas establecidas en su país había mujeres y niñas que, aunque nacidas en Holanda, apenas eran más libres que en el Afganistán de los talibanes, lo cual debería enfurecer a todo aquél que creyera en el principio básico de igualdad. Sin embargo, y a pesar de su cacareado apoyo a los ideales feministas, la mayor parte de los políticos se negaba a abordar la cuestión. Fortuyn, en cambio, decidió coger el toro por los cuernos; no como ejercicio de intolerancia, sino como reacción responsable contra la crisis que se avecinaba, ante la que el establishment político y mediático se mostraba sordo y ciego.
Así lo entendieron millones de holandeses. Acostumbrados como estaban a unos líderes políticos muy dados a acallar las controversias y emplear fórmulas vacuas, se mostraron tan sorprendidos como encantados de que hubiera alguien que dijera lo que ellos llevaban tanto tiempo pensando. Y se convirtieron en sus más ardientes partidarios. Eran gentes de todo tipo, social y políticamente hablando. Fortuyn ya estaba listo para transformar Holanda... y mostrar el camino al resto de Europa Occidental.
Y cuando estaba a punto de lograr esa victoria electoral que habría posibilitado la adopción de reformas extraordinarias sobre inmigración y el desencadenamiento de un auténtico terremoto político en Europa, Fortuyn cae asesinado. La explicación que ofreció Van der Graaf sobre el móvil del crimen era de la misma catadura que las mentiras que se habían venido vertiendo sobre Fortuyn cuando estaba vivo. Pero la ciudadanía ultrajada no pasó por ahí y culpó de lo ocurrido, con toda justicia, a los medios de comunicación y a la clase política. De ahí que los líderes del país se sintieran obligados a asumir al menos una parte del programa de Fortuyn y procedieran a reformar, parcialmente, las leyes migratorias y las políticas de integración.
Entre quienes demandaban tales cambios se contaban dos valerosos amigos de Fortuyn: el escritor y cineasta Theo van Gogh y la político de origen somalí Ayaan Hirsi Ali. Como es bien sabido, ambos han sido arrojados del escenario: Van Gogh fue brutalmente asesinado por un islamista holandés de origen marroquí en una calle de Ámsterdam en noviembre de 2004, mientras que, en 2006, Hirsi Ali fue objeto de una feroz persecución por parte de sus propios compañeros de partido, deseosos de librarse de tan molesta voz; persecución que, dicho sea de paso, acabó tumbando al Gobierno de turno. Cuando Hirsi Ali puso rumbo a Washington, a finales de ese infausto 2006, las encuestas reflejaban la alegría que buena parte de los holandeses sentía por su partida; y uno tenía la inevitable sensación de que la élite holandesa había recobrado su poder y de que la ciudadanía, harta de los interminables debates sobre islam, inmigración e integración, saludaba el retorno del statu quo ante.
Mis sospechas se vieron confirmadas por los resultados de las elecciones de marzo de 2006, en las que, increíblemente, la inmigración pasó a segundo plano y los partidos Socialista y Laborista, filomusulmanes, obtuvieron un abultado triunfo. La esperanza y la determinación que había traído Fortuyn fueron reemplazadas por la confusión, el miedo y el malestar, por la resignación ante la lenta islamización del país, que tendrá consecuencias desastrosas.
Es difícil no pensar que los asesinos de Fortuyn y Van Gogh consiguieron también acabar con el instinto de supervivencia de Holanda. No es de extrañar, pues, que cada vez más holandeses, especialmente los jóvenes y los mejor formados, estén emigrando a lugares como Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
Todavía hay quien, como el parlamentario Geert Wilders, continúa la lucha de Fortuyn. Pero la ocasión se ha perdido. Los políticos y los periodistas que ayer silenciaban la rápida islamización del país hoy la defienden como alternativa al conflicto entre culturas. Así, el alcalde de Ámsterdam, Job Cohen, ha abogado por llegar a un "acomodo" con los musulmanes que comprenda la tolerancia hacia "la discriminación deliberada que ejercen los musulmanes ortodoxos contra sus mujeres". Un desolador número de holandeses están con él. Entre tanto, la página web Expatica informaba en abril de 2007 de que Wilders había sido llamado al orden por los servicios de seguridad e inteligencia del país: según sus propias palabras, lo habían "intimidado" con el objeto de que rebajara el tono de su discurso sobre el islam. El breve pero brillante momento de Fortuyn parece hoy tan lejano...
Ahora bien, ha de reconocerse que su impacto trascendió las fronteras holandesas. La canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, han adoptado medidas similares a las que propugnaba Fortuyn para combatir las violencias, coacciones e intentos de censura musulmanes. Asimismo, algunos medios de comunicación se muestran ahora más receptivos a estos planteamientos. Pero la élite políticamente correcta todavía domina la prensa, los tribunales y las burocracias estatales de Europa. Así las cosas, vemos que han cobrado intensidad tantos los esfuerzos por proclamar la verdad como los que tienen por objetivo silenciar o castigar a quienes los emprenden. Los líderes musulmanes que pretenden someter, sin prisas pero sin pausas, Europa a la sharia han encontrado unos formidables compañeros de viaje en dicha élite, que piensa que ignorando y deformando el islam y escupiendo sobre los herederos de Fortuyn el mismo veneno que escupió Van der Graaf sobre éste sirve a la causa de la armonía social.
Son muchos los asesinatos políticos que han dejado tras de sí un reguero de inolvidables preguntas sin respuesta. ¿Cómo habría sido la Reconstrucción con Lincoln? ¿Se habría evitado con JFK la debacle de Vietnam?... Cinco años después del asesinato de Fortuyn, uno siente que Volkert van der Graaf hurtó a Europa no sólo un brillante y elocuente campeón de la libertad, sino una oportunidad única para salvarse antes de que sea demasiado tarde.

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sábado, julio 21, 2007

Todo atado y bien atado ...


Diarios de todo el mundo se hacen eco del secuestro del último número de El Jueves
La prensa mundial ha reaccionado a la orden del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo –a instancias de Cándido Conde Pumpido– de retirar de circulación todos los ejemplares del último número de la revista satírica El Jueves. Ante esta decisión, la difusión masiva de la ya famosa viñeta ha sido inevitable y muchos diarios de todo el mundo se han hecho eco de lo ocurrido este viernes en España y muchos de ellos publican incluso la polémica imagen.
Texto íntegro del auto
La Casa Real dice que no tenía conocimiento de la denuncia de Pumpido
El editor de El Jueves avisa que "contestarán con una broma en la portada" la próxima semana
Pumpido y Del Olmo contribuyen a la difusión masiva de la viñeta de los Príncipes
¡Igualito igualito que el difunto del abuelito! Si es que a estos tiparracos enseguida se les ve la vena franquista que han mamado de sus familias tan "adictas al régimen". ¿Libertad de expresión? je je je para eso está el fiscal general del estado ... para dar por culo. Y como decía mi abuela más por culo da un tonto sin querer que un listo queriendo. Así que cuando además de ser tonto se quiere ....

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La vida quebrada

Gracias a Andrés tenemos acceso al siguiente artículo de Pilar Rahola publicado en http://infotzion.wordpress.com/ sobre el atentado de la AMIA y en el que, sin lugar a dudas, se le pone nombre a los asesinos olvidándose de la corrección política y las pamplinas propias de una eurabia que mira hacia otro lado cuando se mata en nombre del islam:
La vida quebrada
Todas las edades. Yasmín, que tenía 12 añitos al morir. Paola y Cristián, que con sus 21 años estaban culminando sus estudios de abogacía. Carla, con 17; Ingrid, con 18; Mariela, con 19, que buscaban su primer empleo en la bolsa de trabajo de la Asociación Mutual. Eugenio era boliviano; tenía 17 años y ayudaba en unas obras de reparación. Y, con ellos, 78 personas más, todas con sus vidas, sus amores y su esperanza; todas convertidas en humo a las 9.53 de la mañana del 18 de julio de 1994. A esa hora, la muerte viajó en las entrañas de una camioneta Renault Traffic y dejó una herida de sangre y fuego en la calle Pasteur 633, en el corazón de Balvanera. Ibrahim Hussein Berro, militante de Hezbollah, fue el actor material de la matanza, y su "martirio" se honra con una fastuosa placa en el sur del Líbano, allí donde las milicias chiitas han creado su particular Jihadistán.

El "partido de Dios", dedicado a convertir la bondad teológica en una maldad terrenal, conseguía, así, ser el autor del atentado terrorista más importante de la historia argentina. Años atrás, ya había matado a 18 personas en el restaurante El Descanso, de Madrid, y a 29 en la embajada de Israel, en el propio Buenos Aires.

El General Intelligence and Security Service lo considera responsable de estos y otros famosos atentados, y todas las fuentes de inteligencia creen que Hezbollah mantiene células en más de veinte países, particularmente en la opaca triple frontera.

En el Líbano, con sus misiles tierra-tierra Al-Fajr, iraníes; sus temibles Toophan -versión de los misiles estadounidenses antitanque TOW-; los sirios de alcance medio; decenas de miles de piezas de artillería ligera; aviones iraníes no tripulados Mahajer-4 y un ejército de miles de personas, es el auténtico brazo armado de Irán en la zona.

La actualidad lo sitúa en el primer plano de la tragedia del Líbano, pero trece años antes la tragedia se teñía de dolor argentino. Mañana, al sonar de las sirenas, y con el lema de "Hagamos memoria. Reclamemos justicia", los familiares y amigos alzaremos nuestro recuerdo por las 85 personas brutalmente asesinadas en la AMIA. Sus vidas quebradas serán el motor de nuestro compromiso moral.

Sin embargo, la AMIA no sólo es recuerdo de la tragedia. También es el sonoro clamor de años de impunidad, encubrimientos y mentiras, en un largo proceso judicial errático y turbio que, finalmente, ha llevado al ex juez federal Juan José Galeano y al ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy a ser procesados. Y, desde luego, la larga sombra de la duda alcanza al ex presidente Menem. Durante años, las familias de las víctimas han padecido una soledad clamorosa, una indiferencia lacerante e incluso a menudo, una brutal falta de piedad, hasta el punto de que hubo quien consideró que en la AMIA no habían muerto argentinos, sino judíos. Un taxista platense me llegó a asegurar que habían sido los propios judíos los que habían provocado una implosión para dar mala imagen de los árabes. Por supuesto, bajé del taxi. Así, un auténtico acto de guerra perpetrado por un país contra otro -la autoría iraní ha sido demostrada por el fiscal Nisman- se convirtió en una estricta "cuestión judía" y dejó de ser patrimonio argentino. Esta ha sido la lucha de los familiares durante más de una década: la lucha contra el olvido y contra la impunidad. Cuando parecía que eran derrotados, y que los muertos eran nuevamente asesinados, esta vez en el recuerdo, el trabajo ingente y casi heroico de Alberto Nisman ha creado unas expectativas de justicia que alcanzan dimensión histórica. Fue el revolucionario francés Emmanuel-Joseph Sieyès quien gritó indignado hace siglos: "¡Quieren ser libres y no saben ser justos!", y ésa es la esencia de la libertad, que nunca se puede fundamentar en una lacerante injusticia. Así lo debió pensar este fiscal, que, con paciencia y valentía, fue desmontando las trampas que le habían preparado. Reveló la fabricación de pistas falsas por parte de la "inteligencia" argentina, rastreó el origen del atentado en la reunión que tuvo lugar el 14 de agosto de 1993 en la ciudad iraní de Maashad, puso en evidencia al juez Galeano, que imputó falsamente a policías bonaerenses con quienes tenía cuentas pendientes. E incluso llegó a viajar a Detroit, donde vive la familia del suicida, para ratificar su autoría. Finalmente, en su fascinante dictamen de 801 páginas, Nisman hizo lo impensable: no culpó a "radicales iraníes", sino al régimen de Irán como instigador y a Hezbollah como ejecutor de la matanza. Con su valentía, la Argentina se convierte en el primer país del mundo que ha pedido a Interpol la captura de los jerarcas del régimen islamista. Ocho son los nombres imputados: Ali Rafjansani, ex presidente de Irán; Ali Fallahiján, ex ministro de seguridad; Ali Akbar Velayati, ex canciller; Moshen Rezai, ex comandante de los Pasdarán; Imad Fayez Moughnieh, ex jefe del servicio de seguridad exterior de Hezbollah; Ahmad Reza Ashgari, secretario de la embajada de Irán; Ahmad Vahidi, ex comandante de la unidad de elite Al-Quds, y, finalmente, Moshen Rabbani, ex consejero cultural de la embajada en la Argentina. El abrió una cuenta en el Deutsche Bank después de la reunión de Maashad y, según parece, compró la furgoneta. Por supuesto, abandonó la Argentina el día del atentado. Como asegura el notable ensayista Gustavo Perednik, Nisman ha sido la esperanza blanca y, contra todo pronóstico, ha cumplido con su cometido profesional y con su compromiso ético. Merece también un aplauso el juez Rodolfo Canicoba Corral, quien no dudó en firmar la resolución contra los imputados iraníes y declaró el atentado contra la AMIA como un crimen de lesa humanidad. Trece años después del atentado, los verdugos parecen no ser tan impunes y las víctimas parecen no estar tan solas. Tiempo al tiempo de la Justicia.

Pero la AMIA es algo más, quizá lo fundamental. El lúcido analista Julián Schvindlerman lo escribió en la revista Comunidades : "Junto con el imperativo ético de honrar la memoria de los caídos, tenemos un obligación práctica y moral de prevenir una repetición de análogas tragedias en el futuro". Esta es la cuestión en su raíz: situar el atentado de la AMIA en el mapa de un terrorismo que ha convertido al mundo en la línea de fuego de su unilateral guerra, y que en la AMIA hizo las pruebas de laboratorio. Más allá del chiismo y del sunnismo; más allá de las contingencias concretas de un atentado que se alentó al albur de promesas incumplidas con Irán, por parte del ex presidente Menem, y, desde luego, mucho más allá de los conflictos abiertos en el mundo, lo que mató en la AMIA fue un totalitarismo nihilista, de base teocrática, que lleva décadas gestándose en el corazón del islam rigorista, y que, en su culto a la muerte, considera objetivo militar a cualquier ser humano, incluso a los propios hijos. La misma muerte que laceró a 85 familias argentinas ha teñido de sangre el mapamundi. ¿Contamos? Más de 200, en Kenya; 4000, en Estados Unidos; 200, en Madrid; centenares, en Turquía; 400, en Bali; casi un centenar, en Londres; 400 en Beslan; centenares, en Bombay, y todo ello sin contar los miles que suman los atentados en Irak, Afganistán e Israel. Su ambición es imperial. Su ideología es totalitaria. Su liturgia es religiosa, y su objetivo somos nosotros. Es decir, cualquiera: el que viaja en un tren en Madrid; el que baila despreocupadamente en una discoteca de Bali; el que toma un subte en Londres, o el que buscaba trabajo en la mutual de la AMIA. Si algo está uniendo a las diferentes corrientes del islam fundamentalista es la guerra contra la modernidad, entendida la modernidad como el conjunto de valores que garantizan la libertad. Por eso, los atentados de Buenos Aires contienen una carga tan simbólica, porque fue aquí, un 18 de julio, en la calle Pasteur 633, y antes, un 17 de marzo en Arroyo 916, donde el terrorismo islámico empezó a mostrar su manual de estilo: muerte civil, arbitraria y masiva; gran capacidad tecnológica y financiera; gran libertad de movimientos, protegido por cancillerías de países miembros de la ONU, y una finalidad de largo plazo que, con la práctica del terror, busca la destrucción de las libertades en los países democráticos. Si además se benefician con una justicia corrupta o una indiferencia ciudadana, como pasó con la AMIA, el éxito es rotundo. Por ello, la muerte en la AMIA es una herida en el mundo. Mataron en Buenos Aires a ciudadanos argentinos, pero en realidad atentaron contra su identidad civil: la que configura una sociedad libre.

Mañana, a las 9.53, recordaremos sus vidas rotas y volveremos a comprometernos con la libertad. Los pueblos que no tienen memoria del horror no tienen futuro.
Una vez más Pilar Rahola demuestra que la izquierda no es incompatible con el sentido común, porque no es otra cosa que sentido común el reconocer al islam como enemigo de la civilización y la libertad y vivero de fanáticos asesinos terroristas. Son nuestros enemigos, seamos de derecha o izquierda, es lo mismo.

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jueves, julio 19, 2007

Las pamplinas de Chomsky



Noam Chomsky: Los recientes luchas palestinas son el resultado predecible de la salvaje reacción americano-israelí


Siempre hay un imbécil dispuesto a hacer lo que mejor sabe: decir pamplinas.

¿Qué convierte a un lingüista carajote en un creador de opinión carajote? los carajotes que se tragan sus idioteces.

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España desaparecerá por falta de españoles


Interesante entrevista a Mark Stein en http://revista.libertaddigital.com/ :

Aunque en forma y fondo parezca británico, es canadiense. Bebe café expreso al uso italiano pero vive en y escribe desde los Estados Unidos. Mark Steyn es una suerte de gentleman que se luce como pocos cuando da en ponerse el traje de enfant terrible pero perfectamente capaz de disentir sin perder una micra de brillo con las solas fuerzas de la elegancia y el refinamiento. Se pasó la semana pasada por aquí, para dar una charla en el Campus FAES; y nosotros, que le teníamos ganas, no en vano es de la Casa, aprovechamos la ocasión para entrevistarlo.


Leer la entrevista completa aquí.


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miércoles, julio 18, 2007

Buscando ideas para liberar al Betis


Hace tiempo que no comento nada de mi Betis y ya me gustaría estar ilusionado con los fichajes y la nueva temporada, pero algo me dice que nos tocará volver a sufrir. No hay otra opción mientras que el tirano siga mangoneando y haciéndonos pagar sus "ataques de cuernos".

En http://www.betisweb.com he leido la siguiente iniciativa que si bien es difícil de conseguir al menos aporta ideas nuevas. Hay que buscar una salida al marasmo en el que está nuestro club y ahí debemos colaborar todos los béticos. No basta con alguna que otra pancarta y los gritos habituales cuando la pelotita no entra. Hace falta más, mucho más, para echar al dictador. Y la propuesta de GUTIERS merece tenerse en cuenta:

Después de un tiempo importante y mucho daño hecho, parece que ya hay una opinión generalizada en la masa en contra de Lopera. La gente empieza a comprender la necesidad de movimientos al margen del dictador, y ahora se sindican acciones o se pretenden auditorias que evidencien la mala gestión realizada en el club.

El tiempo sigue pasando, y el daño se sigue haciendo. Esta claro queconseguir el objetivo de la libertad va a ser duro y costoso, por eso creoque este es el momento para dar un auténtico golpe de efecto mediático ypopular que ayude a acelerar los acontecimientos. Ese empujón estoy convencido que nos lo puede dar Alejandro Sanz, y másdesde la oposición. Hablo de un bético confeso que ha manifestado incluso en etapas más felices como las de Finidi o Alfonso su odio hacia un personaje como Lopera. Podría estar encantado de poner su granito de arena en un Betis libre, a la vez que por su parte pasaría a la leyenda de un club de carácter universal por un lema tan hermoso como la libertad.


¡¡¡VIVA EL BETIS LIBRE!!!

¡¡¡LOPERA VETE YA!!!

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85 vidas menos


http://www.85vidasmenos.amia.org.ar/

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martes, julio 17, 2007

¡Bendita cobardía!


Amir nos manda el siguiente artículo (junto con algunos comentarios) publicado en http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo :

Los judíos son cobardes
El jeque Ahmad Bahr, portavoz suplente del Concejo Legislativo palestino del Hamas, en el sermón del Viernes 13.04.07 en Sudán, manifestó su cultura de odio.
Ahmad Bahr: "Ustedes serán los victoriosos” sobre la faz de este planeta. Ustedes son los amos del mundo sobre la faz de este planeta. Sí, el Corán dice que ustedes serán los victoriosos, pero sólo si son creyentes. Alláh que lega, ustedes serán los victoriosos, mientras América e Israel serán aniquilados, Alláh que lega. Yo les garantizo que el poder de creer y la fe son mayores que el poder de América e Israel.
Ellos son cobardes, tal como dice en el Libro de Alláh: “USTEDES LOS VERÁN –a los judíos- COMO EL PUEBLO MÁS ANSIOSO EN PROTEGER SUS VIDAS. SON COBARDES, QUE ANHELAN POR LA VIDA, MIENTRAS NOSOSTROS –los musulmanes y árabes-palestinos- ANHELAMOS LA MUERTE POR LA CAUSA DE ALLÁH. Por eso la nariz de América fue restregada en el barro en Irak, en Afganistán, en Somalia, y en todas partes".
"América será aniquilada, mientras el Islam permanecerá. Los musulmanes serán los victoriosos, si ustedes creen. Oh musulmanes, yo les garantizo que el poder de Alláh es mayor que América, por quienes muchos están deslumbrados hoy. Algunos están deslumbrados por el poder de América. Nosotros les decimos que con la fuerza de Allhá, con el poderío de Su Mensajero, y con el poder de Alláh, somos más fuertes que América e Israel".
[...]
"Yo les digo que protegeremos la empresa de la resistencia, porque el enemigo sionista sólo entiende el idioma de la fuerza. No reconoce la paz o los acuerdos. No reconoce nada, y sólo entiende el idioma de la fuerza. Nuestros combatientes Yihad del pueblo palestino saludan a su hermano, Sudán". [...]
"La mujer palestina le ofrece a su hijo un adiós, y le dice: Hijo, ve y no seas un cobarde. Ve, y combate a los judíos. Él le ofrece su adiós y lleva a cabo una operación de martirio. ¿Qué le dijo esta mujer palestina cuándo le fue pedida su opinión, después del martirio de su hijo? Dijo: Mi hijo es mi propia carne y sangre. Amo a mi hijo, pero mi amor por Alláh y Su Mensajero es mayor que el amor por mi hijo.
Sí, éste es el mensaje de la mujer palestina, que tenía más de 70 años de edad - Fátima Al-Najjar. Ella tenía más de 70 años de edad, pero se voló por la causa de Alláh, llevándose a muchos sionistas criminales".
[...]
"Oh Alláh, vence a los judíos y a sus partidarios. Oh Alláh, derrota a los americanos y a sus partidarios. Oh Alláh, cuenta cuantos son, y mátalos a todos, hasta el último de ellos. Oh Alláh, muéstrales un día de oscuridad. Oh Alláh, quien les envió Su Libro, el que mueve las nubes, que derrotó a los enemigos del Profeta - derrota a los judíos y a los americanos, y tráenos la victoria sobre ellos".
A continuación alguno de los comentarios (podemos verlos todos aquí):
-Ahmad Bahr dice la verdad cuando expone que los judíos están ansiosos en proteger sus vidas y las de sus familias y que los árabes-palestinos y musulmanes anhelan la muerte.
De ahí, este nihilista psicópata jeque islamista del gobierno de la Autoridad (Terrorista) Palestina, deduce que los judíos son cobardes.
Este psicópata no da para más.

-La cultura de la muerte generará destrucción a sus “predicadores” y la desaparición de su colectividad. El nihilismo destructivo es estéril e infructuoso, no proporciona proyectos de vida y de futuro.
Los dirigentes árabes-palestinos desaprovechan todas las oportunidades para la paz y para la vida."

-Sin proponerlo el Bien-amado Jeque ha señalado dos puntos sicológicos muy importantes.
---La diferencia filosófica en la actitud hacia de la Vida y la Muerte , de la cultura islámica y judía.
---La cobardía judía como elemento, que impide concretar la Paz.
Me explico : Ser derrotado y varias veces, y por fuerzas inferiores en número es muy difícil digerir psicológicamente. No es algo normal. No es usual.
Tienta a pensar, que la derrota ha sido una anomalía, un accidente, y que intentando..alguna vez las cosas regresarán a su cause normal.
Ahora bien, ser derrotados además por cobardes..es la " cagó..se ".
Sicológicamente INADMISIBLE .

-En la Diáspora de casi dos milenios, los judíos se han hecho acreedores de varios epítetos. Reales, exagerados, o falsos.
Lo curioso es, que por la falta de medios de comunicación apropiados...las diferentes culturas tildaron a los judíos de diferentes maneras.
El la cultura hispana el judío es tacaño y miserable en extremo. " No seas judío " le dicen a una persona muy devota a la " Virgen del Puño " ja ja .
Entre los húngaros el judío es perezoso, flojo , sucio.
Les dicen " shmutzig " una palabra alemana que en este caso significa todo lo anterior.
El la cultura árabe el judío es cobarde. Esto nace en la aparente repugnancia de los judíos de pelear contra ellos. Repugnancia que nació de las leyes de la Sharia. Un ejemplo : a los judíos estaba prohibido, que sus cabezas estén más arriba que la de un musulmán.
Un par de asuntos prácticos de tal afecto.
Si un judío se encontraba en la calle con un niño o enano musulmán..tenía que echarse la suelo.
Otro más importante aún..no podía montar camello.
Cosa muy importante en el desierto, donde la única movilidad era el noble dromedario.

-Yo no sé si los árabes son valientes o cobardes pero...
los he visto en la derrota. El 7 de Junio, después de descansar por casi 12 horas recibimos la orden de avanzar. Mas o menos en un par de horas después, los encontramos a los derrotados egipcios de la batalla de Um Katef. Estaban caminando en larga fila india al filo de la carretera, para no entorpecer nuestra marcha. Una fila de muchos kilómetros de largo. Caminaban sin armas, muchos de ellos sin zapatos, algunos en calzoncillos.
Hasta habían sin gorro, cosa suicida bajo el Sol del desierto. También algunos yacían ya tumbados en el suelo, pero aun con vida. Los demás pasaron encima de ellos, sin preocuparse en no pisarlos.
Siempre hacia Occidente, rumbo al Canal de Suez, rumbo a casa.
Nos suplicaban en árabe ( las columnas blindadas no avanzan mas de 15 km.por hora,màs que nada para no desintegrar al convoy.)
" Yahud,djib li maye " ( judío, darme agua ) suplicaban. Les tiramos algunos " mimiot " ( cantimploras de litro y medio de capacidad )a los cuales los disputaban como perros hambrientos. No los culpo. Debe ser terrible estar sin agua, con el Sol queman-dote la cabeza. Hasta que el Jefe de Compañía nos carajeo por la radio interna, advirtiéndonos, que si seguimos así, pronto nos quedaremos sin agua nosotros también.
La capacidad del batallòn para tomar prisioneros colapso en pocos minutos.
No sé que les sucedió luego a los derrotados egipcios, tenia otras cosas que preocuparme.
Pero os aseguro, no era para nada un espectáculo agradable. Después de todo, ya no eran soldados enemigos, solo humanos en desgracia, a quienes a pesar nuestra no pudimos auxiliar.

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lunes, julio 16, 2007

Aniversario del atentado de AMIA

La mentira de AMIA
Trastrocamiento total y acabado: trece años después, la matanza de la AMIA ha devenido en un circuito infernal de magnas distorsiones.
Ahora, resulta que es un “gran triunfo” que el Presidente cargue contra Menem y Corach y prometa que no parará hasta “llegar a la verdad”. En la misma sintonía, desde la comunidad judía manifiestan complacencia y alivio asombrosos para con la actitud de Kirchner, como si lo principal de aquel ataque terrorista fuesen las responsabilidades de los gobiernos en la investigación de la tragedia, que dejó 85 muertos como saldo principal, aunque no único.
Hace años, ya, que no se habla del ataque propiamente dicho. Es curioso: ha sido la comunidad judía, o al menos sus núcleos directivos actuales, tanto institucionales como autónomos, quienes más han abrazado la centralidad del llamado “encubrimiento” en toda la causa, no del crimen propiamente dicho.
La verdad es que pocos años después del ataque de 1994, la temática de ataque terrorista ya se había casi evaporado de la preocupación comunitaria. Cobró primacía, por el contrario, lo que se describe como complicidad u omisión, hechos posteriores cuyo esclarecimiento, en el peor de los casos, no revelará nada sobre los autores materiales e intelectuales del ataque.
La beligerancia retórica del actual gobierno se concentra en las denunciadas responsabilidades menemistas desde el 18 de julio de 1994. Nunca llegaron a decir, claro, que el letal coche bomba fue armado y despachado por esbirros de Menem, pero estuvieron cerca de la imputación.
El conocimiento, profundización y esclarecimiento del episodio puntual fueron relegados a un segundo plano, muy subalterno.
Mientras que los grandes episodios de terror islamista en Nueva York, Madrid y Londres han sido inexorable y exitosamente develados, y los juicios consecuentes establecieron culpas y administraron castigos, en la Argentina, una vez más, fuimos diferentes. Aquí nos embriagamos divagando sobre complots domésticos y conspiraciones locales, hipotéticamente imaginables desde luego, pero a condición de que no anulen u opaquen la centralidad absoluta del crimen realmente cometido.
Se ha procedido de una manera singular en estas latitudes: 13 años después de aquella matanza monumental, sus responsables directos jamás fueron molestados, pero nuestro Presidente sigue “advirtiéndole” a la República Islámica de Irán que intentará que la Interpol ratifique su pedido de captura a seis diplomáticos de ese país acusados de participar en el hecho.
Impresiona el desinterés objetivo con que el fenómeno terrorista es considerado en este país: sabemos y escuchamos más de Menem, Corach y Galeano que de la matriz organizativa, financiera e ideológica de la que nacieron y desde la cual actuaron los atacantes de la AMIA.
Hay en la Argentina, incluso, un ilustrado mundo intelectual judío de perfil progresista, que parece sentir remordimientos o temores a la hora de condenar de manera clara, sin ambigüedades y con la energía necesaria al terrorismo fundamentalista, como si temieran herir susceptibilidades islámicas.
¿Imaginarán que así estarían “criminalizando” protestas legítimas, o que satanizarían a justos combatientes marginados por la maldad capitalista y que sólo atinan a reaccionar contra la explotación y la maldad infinita de Occidente?
Tras los ataques a la embajada israelí en Buenos Aires de marzo de 1992 y a la AMIA de julio de 1994, se implantó con éxito la fantasía maligna del autoatentado: los-judíos-se-pusieron-la-bomba-ellos-mismos-para-victimizarse-y-“capitalizar”-el-episodio.
Esta afirmación ganó espacio en medios, taxis y tertulias varias. La idea de que “estalló el arsenal de los judíos” acepta dos versiones, una generada desde la vieja derecha antisemita y otra desde el “progresismo” antisionista, concentrada en falencias y complicidades posteriores a los hechos, pero que objetivamente retacea o directamente anula la pavorosa primacía de los 107 homicidios (22 en la calle Arroyo, 85 en la calle Pasteur).
Se ha reanimado lo que el subdirector del Corriere della Sera, Pierluigi Battista, denomina “la fiesta complotística”. Al describir la actitud de quienes “llevan leña al fuego de la conspiración universal, la conjura sionista-imperialista que se escondería detrás de la colosal mistificación construida para los medios internacionales por órdenes de la banda de Bush”, el periodista italiano no duda en advertir lo que puede suceder en Occidente al aproximarse el sexto aniversario de los atentados de Nueva York y Washington: “Está operando ya el colorido conjunto de los negacionistas, en el que la derecha y la izquierda no existen más, pero persiste sólo un inextinguible odio por Occidente y por los judíos, a los que, último velo de pudor todavía no eliminado del extremismo ideológico, se los llama ‘sionistas’”.
Nada muy diferente, entonces, de lo que acontece por estas latitudes, aunque el caso argentino es particularmente grave, porque gobiernos y jueces jamás pusieron sus manos sobre nadie y –encima– la formidable campaña para deshacer la investigación permitió que un tribunal exculpara y devolviera a sus negocios habituales a sujetos como el reducidor de autos Telleldín y el policía Ribelli, vinculados con la preparación del 18 de julio de 1994.
Hemos sufrido todas las derrotas y no tenemos ninguna victoria. Seguimos entretenidos con los 400.000 pesos pagados a un informante, mientras que los terroristas ya deben tener nietos.
Mucha gente se engaña, e incluso hasta los propios familiares de las víctimas de la AMIA parecen confundidos. Renunciar a la centralidad del hecho, para entretenerse con complicidades en todo caso menores y –además– nunca probadas, es la mejor manera de condenar a esos 85 crímenes a la impunidad más absoluta, consecuencia directa de ilusionarse con promesas del oportunismo político gobernante, que sólo pretende cobrarse en especie un rentable discurso antimenemista desautorizado por sus alineamientos verdaderos de los años 90.
A los gritos y desnudos: así estamos, en vísperas de un nuevo 18-J. Que la AMIA invite para el acto público proverbial de la calle Pasteur a una corajuda y lúcida catalana, Pilar Rahola, para explicarnos qué es y cómo funciona el terrorismo islamista revela la oscuridad e incertidumbres propias. De ella, de su firmeza, habría que aprender, claro, para sacar las conclusiones justas, porque el otro camino es seguir equivocándose. Pero en la Argentina también hay voces, pocas es cierto, capaces de conjugar verdad y coraje, para terminar con una farsa que alimenta la única impunidad grave, la que permite que los asesinos hayan zafado con tanta comodidad.

Pepe Eliaschev (http://noti.hebreos.net/)
Vídeos gracias a Andrés:


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El carajote de Olmert vuelve a meter la pata




Olmert confirma indulto a 180 terroristas El PM Olmert confirmó que Israel indultará a ciento ochenta terroristas palestinos de Fatah y del Frente Popular a cambio de deponer armas y detener ataques contra objetivos israelíes. El interés Israelí es que los terroristas fugitivos no porten armas y no vuelvan a cometer actos terroristas. Si se confirma el indulto a estos 180 terroristas, estos se sumarán a otros 250 que pretende liberar el gobierno de Ehud Olmert en promesa durante la Cumbre de Sharm a Sheik.

El carajote de Olmert vuelve a las andadas, sigue empeñado en poner en la calle a terroristas. Con la promesa de que van a ser buenos, eso sí. ¡Para morirse! o para meter a Olmert en la cárcel, que es lo que se está buscando con sus acciones de entreguismo y connivencia con los asesinos. Él y su gobierno serán complices de los asesinatos que cometan estos tiparracos.
Después no podremos extrañarnos que surjan noticias como la siguiente:

La ONU pide a Israel el traspaso de Granjas de Chebaa, en frontera con Líbano, a la FINUL Se dice que expertos de la ONU han estudiado la disputa territorial y llegan a la conclusión de que estas tierras pertenecen al Líbano. Las Granjas de Chebaa (Monte Dov, para Israel) se hallan en la ladera del Monte Hermón, que forma parte de los altos del Golán, que Israel ocupó a Siria en la Guerra de los Seis Días.

¿Otra traición de este nefasto gobierno? A ver si se enteran que el Golán no se toca.

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domingo, julio 15, 2007

Osama ¡mátate!



Osama ben Laden proclama en un nuevo vídeo que el "martirio es el camino hacia la gloria"
Un año después, el líder de Al-Qaeda, el hombre más buscado en lo que va de siglo, Osama ben Laden, ha reaparecido, según informa este domingo la CNN. En un vídeo, rinde homenaje a aquellos que han muerto en "nombre de la Yihad". Ben Laden señala que Mahoma quería ser un mártir, lo que califica de "meta valiosa y camino hacia la gloria".
Queramos verlo o no, lo cierto es que el islamismo nos ha declarado una guerra total. Como tal, se desarrolla en todos los frentes. Estratégicamente, los ataques puramente terroristas contra ciudadanos occidentales, las emboscadas criminales contra los soldados aliados, las matanzas en nuestras propias ciudades. La violencia absoluta contra los infieles y apóstatas desde Marruecos a Indonesia, desde Líbano a Birmingham es su más salvaje expresión.
Pero este no es el problema, naturalmente. Sería perfectamente combatible si no fuera por el problema que se hace patente con la figura de Osama Ben Laden. Porque más allá de sí mismo, el matarife saudí representa a la perfección la estrella psicópata-mediática que se pasea por los telediarios de medio mundo. El islamismo ha comprendido a la perfección que esta guerra se ganará o se perderá en las mentes y los corazones no de iraquíes, palestinos o saudíes, sino de españoles, americanos o franceses.
Más allá de Osama, asistimos a la búsqueda de la división diplomática entre las naciones democráticas, para lo que cuentan con el entusiasta apoyo de los regímenes de turno y del funcionariado pacifistoide de las Naciones Unidas. Y propagandística y psicológicamente, con la penetración, sin prisa pero sin pausa, del totalitarismo islamista en nuestras sociedades, gracias a la colaboración de los compañeros de viaje de turno, al menos de tres tipos.
En primer lugar por los islamistas de cabecera, aquellos dispuestos a acudir prestos a los medios "progres" a defender o disculpar las carnicerías de turno. En segundo lugar por los democratófobos de turno, capaces de hacerse el harakiri –y lo que es peor, hacérnoslo a los demás– en su odio al liberalismo y la democracia. Y en tercer lugar, unos medios de comunicación incapaces de ir más allá de las imágenes impactantes y la búsqueda histérica de un culpable entre nosotros mismos. Entre todos ellos crean el puré ideológico-cultural que Osama aprendió a batir al gusto, y que le hace ganar o por lo menos creer que lo hace, su guerra total.
El problema no es Osama, ni siquiera las legiones y legiones de terroristas que tiene a su disposición el movimiento islamista. El problema es que los osamas de turno ven un occidente tan blandito como apetecible, capaz de disolverse a sí mismo con sólo con unas cuantas bombas en los lugares apropiados en el momento propicio. Como afirma la profecía islamista, "os ganaremos con vuestras leyes, pero os gobernaremos con las nuestras". Esta es la cuestión. Con o sin Osama.
Pero ¿por qué somos tan crueles? démosles martirio y mandémosles a su añorado paraiso. Hagámosles felices dándoles tormento. Acabemos con la plaga islamista de una vez por todas ¿veis como no cuesta tanto el ser buenos? ¡hasta yo puedo llegar a serlo!

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20.000 Madeleines

Andrés nos manda este excelente artículo de Gustavo Perednik publicado en http://infotzion.wordpress.com sobre un tema que confieso que desconocia y pone los pelos de punta. Un ejemplo más de lo que significa ese paraíso de paz, amor y libertad que es el islam.


Sería inimaginable que si se hallara a la niña Madeleine McCann (secuestrada en la Praia da Luz de Algarbe el 3 de mayo) se permitiera a sus raptores conservarla.
Lamentablemente esa imposibilidad no resulta de la inmoralidad insita en abandonar a su suerte a una niña violentada, sino simplemente de la necesidad de obtener resultados después de esfuerzos tan sostenidos. Se movilizaron trescientos policías portugueses ayudados por helicópteros, se escudriñaron leguas de terreno, se puso en acción a la Guardia Republicana ayudada por perros rastreadores, se abrieron sitios web, se dedicaron cientos de horas de radio y televisión, se ofertaron millones de euros por información, se creó el Fondo Madelaine para No Dejar Piedra sin Remover… después de todo ello sería impensable que una vez ubicada se dejara a la desdichada pequeña seguir padeciendo el cautiverio.
Sin embargo, insisto, la preponderancia que tendrían las consideraciones utilitarias por sobre las éticas se desprende de un hecho irrefutable: miles de niños como Madelaine están hoy sometidos a la vista de todos pero nadie osa importunar a sus secuestradores.
Estos veinte mil madelainitos no merecieron exhortaciones de Bekham ni de Harry Potter, ni la bendición del papa, ni miles de regalos para estimular a su familia, ni nada. Pero ahí están, a pesar de que las agencias de noticias los soslayen y los defensores de derechos humanos los empujen a una quinta prioridad porque están ocupados en monitorear al pérfido Israel.
Los madeleinitos sufren y mueren en la península arábiga después de haber sido secuestrados por traficantes de párvulos en sus aldeas en Pakistán o Bangladesh, para ser utilizados como jinetes de camellos en fastuosos torneos que tienen siglos de tradición.
Cuando muere, un niño camellero se reemplaza fácil y expeditamente. Decenas están esperando en sus jaulas, en las que se les da de comer una galleta diaria desde los cinco años de edad para que cuando lleguen a la pubertad no pesen más de cuarenta kilos, requisito para que el camello corra velozmente.
Las carreras más ostentosas se llevan a cabo en Dubai, uno de los países más ricos del mundo. Allí residen un cuarto de los madeleinitos, pero la asociación de académicos británicos y el principal sindicato de esa nación acaban de anunciar que al único país sobre el que exhortan a un boicot general, es el judío.
Emires y jeques hacen gala de cuidadísimos y alimentados camellos, sobre los que montan jinetitos esclavizados desde que se les mintiera que sus padres los han vendido para que jamás intenten fugarse. En sus mazmorras se les colocan cascos bajo el sol abrasador del desierto porque el calor consigue que su nariz sangre, y este ingenioso método permite reducir aun más el peso, condición que dijimos es prioritaria en la escala de valores de los entrenadores y sus amos.
La mayoría de los mancebos terminan castrados durante el entrenamiento o la carrera debido a que los sacudones de los camellos golpean sus genitales. Ello cuando no se caen para siempre y quedan enterrados sin tumbas en las exóticas dunas de la brutalidad.
Los transportan por miles de kilómetros por las antiguas rutas de esclavos, golpeados y hambrientos hasta Karachi, y de allí a su estigio destino. No tienen documentación ni estatus legal alguno. Son baratijas. Si rehúsan montar los persuaden las golpizas. No reciben educación alguna y terminan olvidando de qué país provienen. Son cuerpitos para camellear. Si ganan una carrera, el sheik dueño del animal premia al entrenador y al camello. Al niño sólo golpes.
Las dinastías del mundo árabe petrolero sostienen esta práctica atroz, esas corruptelas a las que Occidente les perdona todo.
Eureka: he aquí veinte mil madeleinitos. No recibiremos recompensa por la denuncia, salvo alguna sorna de los portavoces del pensamiento único y de la aquiescencia con los regímenes islamo-fascistas que aspiran islamizarnos a todos.

Demasiado ocupados
Se sabe cuál será el final de los madeleinitos, de los miles de hoy y de los miles que les sucederán para mantener viva la tradición de las carreras. Serán carroña en los arenales, o eventualmente explotados por los esclavistas para atender los establos, o se hundirán en las condiciones más atroces en prisiones árabes como castigo por ser «inmigrantes ilegales».
En contraste con la pobre Madeleine, no nacieron en Rothley ni tienen ojos claros o tez blanca. Sus condiciones infrahumanas reflejan la moralidad de un mundo que tolera todo de los petroleros, y la de los medios que nunca los mencionan porque están ocupados denostando a Israel.
Este país fue el único condenado en las últimas resoluciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, reunido en Ginebra el 20 de junio pasado. El Consejo está conformado por 47 naciones que, en palabras del delegado norteamericano Alejandro Wolff, padecen de «una patológica obsesión con Israel». …Por varios milenios, nos permitimos agregar provocadoramente.
Una de las españolas más patológicamente obsesivas es Maruja Torres. Baste leer su crónica sobre la trágica muerte de seis soldados españoles en el Líbano (Morir en Jiam, El País del 25 de junio de 2007, página 20). En apenas cinco párrafos se las ingenió para mencionar tres veces a Israel (siempre negativamente, que es el único modo que tiene la Torres de recordarnos), un país que no tuvo nada que ver con la tragedia. Más aún: la propagandista admite al cerrar su artículo que le gustaría que el responsable fuera el hebreo… Los esclavistas tienen éxito en focalizar toda la moral del mundo contra el Estado judío, y de este modo sus regímenes quedan exentos de dar explicaciones y premiados por la vista gorda que le obsequian «progres» y criptodrinos.

En el mundo árabe el término «jinete de camello» se va popularizando como un insulto que significa algo así como «zafio, ineducado». Sólo quien descubre el origen de la expresión trata de evitarla para no herir la sensibilidad de los emires que se divierten con el fenómeno.
Eureka, lector. La encontramos a Madeleine. A veinte mil de ellas. Se sabe dónde están pero no se moverá un dedo para rescatarlas. Se las dejará morir en sus camellos para no herir las sensibilidades de los dueños del oro negro.
La continua explotación de jinetes de camellos es parte de la aquiescencia general para con el mundo violento, fanático y terrorista de algunos regímenes árabes e Irán. Uno que decapita infieles, apedrea mujeres «desviadas», lapida homosexuales, amputa manos de ladrones, y permite golpear a las esposas y matar a las hijas «por honor familiar». El que se ensaña brutalmente con la única democracia en Oriente Medio.
Un mundo en el que se ejerce regularmente la clitoridectomía, la extirpación cruenta del clítoris, en la mayor parte de los casos sin anestesia, con ayuda de un cuchillo u hoja de afeitar, un casco roto de botella o el borde afilado de una lata. Seis mil adolescentes son sometidas diariamente a la práctica, una cada quince segundos. No se requiere de su consentimiento y a las desgraciadas se les prohíbe llorar o gritar durante la operación para «no avergonzar a su familia». Se lleva a cabo sobre todo en los países islámicos, aunque proviene de prácticas tribales que preceden al Islam. Más aún, es inusual en algunos países musulmanes como Irán, Turquía y Jordania.
Un modo más invasivo aún es la infibulación, en donde a la clitoridectomía sigue el cosido y cerramiento casi total con alambre, fibras vegetales o hilo de pescar, para que el marido abra los puntos con una daga en la noche de bodas, y vuelva a coser si debe partir por un tiempo.
Desde Occidente se acepta la «diversidad cultural» y se opta por pedir perdón por caricaturas, suspender óperas de Mozart, prohibir películas que hieran sensibilidades (hay un solo tipo de sensibilidades a cuidar) y castigarnos a quienes desafiamos el pensamiento único y proponemos que los derrotemos.

Derrotadlos aunque más no sea para rescatar a veinte mil madeleinitos que esperan la sensibilidad de los de aquí.

Históricamente los árabes han sido los mayores traficantes de esclavos. ¿Por qué iban a cambiar ahora si no han abandonado ninguna de sus otras prácticas aberrantes? cosas de la multiculturalidad que diría gentuza como Zerolo, Pepiño o la Maruja Torres.

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